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Ensayos del archivo

Reimpreso de:
Journal of Sex Research, vol. 17. No. 3 (agosto de 1981), pp. 270-287
El artículo también apareció en:
M.B. Duberman, M. Vicinus, G. Chauncey, Jr. (eds .),
Hidden from History: Reclaiming the Gay and Lesbian Past, New York, 1989, pp. 365-379

Esvástika, triángulo rosado y estrella amarilla - La destrucción de
la Sexología y la persecución de los homosexuales en la Alemania nazi

ERWIN J. HAEBERLE

Resumen

Mucha de la investigación sexológica antigua, de hecho el mismo concepto de Sexología, fue el trabajo de los judíos alemanes. El ascenso de Hitler al poder primero redujo, luego impidió y finalmente, destruyó toda investigación sexual alemana y un florecimiento del movimiento de la reforma sexual. Una vez que el estudio científico y académico sexual se hubo terminado, la ideología sexual del nazismo, que fue antisemítica, antifeminista y antihomosexual, pudo fácilmente ser puesta en práctica. La persecución oficial de los homosexuales alemanes entre 1933 y 1945 se trata como una política característica de un régimen que rechazó el enfoque racional y crítico a las preguntas sexuales.

Poco antes de su muerte en el exilio, el gran sexólogo alemán, Magnus Hirschfeld (1868-1935), escribió un boceto autobiográfico en el cual describió su persecución por los nazis:

Después de la guerra, cuando el movimiento nazi se apoderó de Munich y se difundió por amplios círculos en toda Alemania, el nombre de Hirschfeld se colocó en la lista de proscripción. Después de dar una conferencia científica popular en Munich, fue brutalmente atacado en las calles. Inconsciente, fue llevado a la Clínica Quirúrgica, donde su lesión se diagnosticó como una fractura de cráneo. Como la prensa publicó una noticia de que el ataque había sido mortal, Hirschfeld tuvo una oportunidad de leer su propia necrología. 1.

¿Qué se ocultaba detrás de este asalto? ¿Cómo podría un médico y erudito de edad madura, un defensor incansable de la persuasión pacífica, provocar tal violencia? ¿Por qué fue elegido, cuando sus colegas permanecieron ilesos? Estas preguntas son al menos respondidas parcialmente por el amigo y colaborador de Hirschfeld, Max Hodann en otra obra escrita en el exilio:

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Las puertas académicas estuvieron cerradas para Hirschfeld, e incluso después de la caída del Imperio de los Hohenzollern en 1918 la República de Weimar no tenía ninguna cátedra en ninguna parte para el investigador incansable. El trabajo de Hirschfeld fue menos acogido por la reacción política en Europa central que incluso el de Sigmund Freud. Fue sencillamente etiquetado como "propagandista para la homosexualidad" y el antisemitismo tan fuertemente desarrollado en Alemania, incluso antes de la subida de Hitler al poder, fue también un elemento consolidante para la oposición a su trabajo. Por otra parte, las afinidades políticas de Hirschfeld fueron siempre definitivamente "de izquierdas", es decir liberal y progresivo, aunque no tomó parte activa en la política 2

Según Hodann, Hirschfeld provocó a la oposición reaccionaria por ser judío, un izquierdista y un defensor de los derechos homosexuales. De hecho, razones similares son dadas por Hirschfeld mismo en el boceto autobiográfico citado anteriormente:

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Los nazis persiguieron a Hirschfeld, no sólo debido a su condición "no aria", sino también debido a su confesión abierta de tendencias pacifistas y socialistas y su trabajo en la ciencia sexual 3

La diferencia entre las dos evocaciones es insignificante: ambas mencionan el judaísmo y las tendencias de izquierdas, pero donde Hodann enumera propaganda para la homosexualidad, Hirschfeld habla sólo de la ciencia sexual en general como una causa suficiente para su persecución. No obstante, hoy podemos preguntarnos si ellos realmente contaron la historia entera o, en realidad, todavía deseaban contarla. Después de todo, algunas fuentes indican que había todavía otra razón generalizada y persistente de hostilidad. De hecho, esta razón, que no es nunca mencionada por el propio Hirschfeld o por sus amigos, puede muy bien haber sido decisiva.

Conseguimos un indicio sobre la verdad en el trabajo de Albert Moll, un judío y compañero sexólogo, que, en 1926, organizó el primer Congreso para la Investigación Sexual en Berlín sin contar con la participación de Hirschfeld. Esto fue tomado por muchos observadores como extraño, ya que el último no sólo había convocado al primer Congreso para la Reforma Sexual unos pocos años antes, sino también había fundado el primer Instituto para la Sexología en la misma ciudad. Por otra parte, este Instituto atrajo visitantes de todo el mundo aparte de cualquier ocasión especial. Bajo estas circunstancias, el desaire deliberado a Hirschfeld estuvo encaminado a llamar la atención y así, Moll se vió forzado a explicar su acción en forma impresa. Su defensa, mientras se expresaba en lenguaje académico, es notablemente franca:

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La gente se queja de que los investigadores importantes no fueron invitados al congreso

... Por ejemplo. .. Magnus Hirschfeld. .. por consiguiente, una observación franca: no fue invitado, porque tuvo que asumirse que las personalidades importantes no habrían asistido al congreso si Magnus Hirschfeld hubiera recibido una invitación. La razón es. .. que muchos investigadores serios no le consideran un buscador objetivo de la verdad, porque ... confunde la ciencia con la propaganda. Sin embargo, una razón adicional para no invitar a Magnus Hirschfeld era su naturaleza problemática, acerca de la cual tengo una gran cantidad de material aunque no quiero publicarlo en este momento sin verme forzado a hacerlo 4

Esta declaración no deja ninguna duda de que Hirschfeld fue impopular no sólo con los nazis y enemigos antisemíticos de la Sexología. De hecho, muestra muy claramente que tuvo poco apoyo incluso entre sus propios colegas. Además, el cargo de propaganda no científica hace una referencia a su trabajo en favor de los derechos homosexuales. Después de todo, en la época de esta controversia específica, ya había sido abiertamente activo en este sentido durante casi 30 años. Su Scientific Humanitarian Committee, su Yearbook for Sexual Intermediate Stages, su libro Homosexuality y su campaña incesante para revocar el parágrafo 175, la ley sodomita alemana, lo habían hecho bien conocido y como vemos aquí, una figura pública importante. Sin embargo, como también descubrimos, tal notoriedad fue una anatema para Moll y otros muchos sexólogos quienes lucharon, sobre todo, por la aceptación social y académica. Esta preocupación que ensombrecía todo lo demás explica también su actitud hacia Hirschfeld como individuo privado: les molestaba demasiado su "naturaleza problemática", es decir, su homosexualidad.

El hecho de que Hirschfeld fue un homosexual que asoció, tanto su vida privada como profesional con individuos considerados enfermos por sus colegas conservadores, dañó obviamente su reputación. No obstante, siendo económicamente independiente, no se disculpó y persistió en su modo de vida. Además, nunca vaciló en usar la ciencia al servicio de la reforma sexual. Su lema Per scientiam ad justitiam le guió como un organizador de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, cuya presidencia compartió con Auguste Forel y Havelock Ellis y celebró congresos en Copenhague (1928), Londres (1929), Viena (1930) y Brno (1932). Por contraste, los congresos de la Sociedad Internacional para la Investigación Sexual (Berlín, 1926; Londres, 1930) evitaron cuidadosamente propuestas prácticas con o resoluciones sociales y políticas, cultivando en cambio el ideal de una Sexología neutral, "desinteresada". En realidad, cuando se le presionaba, Moll tendió a aliarse con los poderosos. Siempre un superpatriota militarístico, encontró incluso algo bueno que decir sobre los nazis, una vez que habían alcanzado el poder 5.

No tanto Hirschfeld. Cuando, en 1922, el ministro extranjero alemán Rathenau fue asesinado por la derecha, la señal estaba clara: la víctima no fue solamente un demócrata, sino también un judío y un homosexual. Para el movimiento fascista creciente, el chauvinismo, el antiintelectualismo, el antisemitismo y la homofobia fueron parte del mismo programa. Cuando Hitler finalmente tomó posesión del gobierno, todos los trabajos sexológicos, progresivos y conservadores, sufrieron restricciones, porque en gran parte fueron llevados a cabo por judíos. Por lo tanto, tanto los congresos de Hirschfeld para la reforma como los congresos de Moll para la investigación fueron terminados. Las revistas sexológicas tuvieron que cesar la publicación. Sin embargo, al principio los sexólogos neutrales, "respetables" no fueron agredidos físicamente. De nuevo, fue sólo el célebre Hirschfeld quien se convirtió en blanco de la violencia. Como él recuerda en su bosquejo:

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Aunque los nazis mismos sacaron gran provecho de las teorías de Hirschfeld (y acudieron a él personalmente en su ayuda) continuaron su persecución implacablemente; aterrorizaron sus reuniones y cerraron su sala de conferencias, así que por la seguridad de sus audiencias y la de él mismo, Hirschfeld ya no podía aparecer públicamente.

Aquellas fueron las condiciones ... cuando Hirschfeld abandonó su patria.... Después de varios años de ausencia, pisó nuevamente suelo europeo; supo de chismes y advertencias de Alemania de que su vida estaba en peligro si regresaba.... fue en Suiza cuando las noticias le llegaron... el "Comité nazi contra el espíritu antialemán" había destruído su Instituto.... por consiguiente, el Instituto estaba cerrado oficialmente.... unos pocos días después de la destrucción de su Instituto, Hirschfeld visitó un cine en París y vió con sus propios ojos la quema de su biblioteca 6

El documento oficial del partido nazi con un ataque contra Hirschfeld, 31. Oct., 1928. Los titulares dicen: "Homosexuales como conferenciantes en escuelas de niños. A Magnus Hirschfeld, el combatiente por la abolición del parágrafo 175 [ley sodomita alemana ] le es permitido hablar en las escuelas secundarias alemanas. ¡La destrucción de la juventud! ¡Madres alemanas, mujeres trabajadoras! ¿Queréis entregar a vuestros hijos a los homosexuales"?

Este acto de vandalismo oficial tuvo lugar el 6 de mayo de 1933, poco más de tres meses después de que Hitler se convirtiera en Canciller. Fue uno de los primeros actos de terror gubernamental, precedido por años de excesos nazis bien conocidos posteriormente. En realidad, la acción pareció tan precipitada, incluso para los que esperaron lo peor, que muchos buscaron una explicación racional. Por lo tanto, Ludwig L. Lenz, un ginecólogo que trabajó en el Instituto y que logró escapar con vida, más tarde especuló en sus Memoirs acerca del motivo verdadero enfatizando la ayuda personal que Hirschfeld había dado a los oficiales nazis:

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.. nuestro Instituto fue utilizado por todas las clases de la población y por los miembros de todos los partidos políticos.... por lo tanto, tuvimos un gran número de nazis en tratamiento en el Instituto. Había, por ejemplo, una dama de Potsdam que, refiriéndose al Dr. Hirschfeld, dijo equivocadamente "Dr. Kirschfeld". Cuando dirigí su atención a esta equivocación, contestó ruborizándose y mirándose la esvástika sobre el pecho: "Oh, Doctor, no piensa usted que sería mejor decir ‘Dr. Kirschfeld’ suena más ario".

Ya que no fuimos completamente del partido, ¿por qué entonces nuestro Instituto puramente científico fue la primera víctima en caer del nuevo régimen? "Caída" es, quizás, una subestimación de lo que fue totalmente destruído; los libros de la gran biblioteca, mis documentos insustituibles, todas las fotografías y todos los archivos, de hecho, lo que no se encontraba en posición fija o era una instalación permanente fue arrastrado y quemado. ¿Qué explicación hay para el hecho de que los edificios del sindicato de los socialistas, los clubes comunistas y las sinagogas sólo se destruyeron mucho más tarde y nunca tan a fondo como nuestro pacífico Instituto? ¿De dónde este odio y, lo que fue aún más extraño, esta prisa y meticulosidad?

La respuesta a esto es simple y lo bastante sencilla— sabíamos demasiado.

Iría contra los principios médicos el proporcionar una lista de los líderes nazis y sus perversiones. Una cosa, sin embargo, es cierta — ni siquiera el diez por ciento de aquellos hombres quienes, en 1933, tomaron el destino de Alemania en sus manos, fueron sexualmente normales.... muchos de estos personajes fueron conocidos por nosotros directamente por medio de consultas; supimos de otros por sus camaradas en el partido que se jactaban de sus amigos exaltados...; y de otros, vimos los trágicos resultados: me refiero aquí especialmente a una chica joven cuyo abdomen estaba cubierto de arañazos de alfileres causados por el sadismo de un eminente nazi de Nuremberg; me refiero también a un chico de trece años de edad quien sufrió una lesión grave del músculo anal ocasionada por un oficial superior del partido en Breslau y a un joven de Berlín con gonorrea rectal grave, etc. etc.... nuestro conocimiento de tales secretos íntimos referentes a los miembros del partido nazi y nuestro material documental— poseíamos cerca de cuarenta mil confesiones y cartas biográficas— fue el motivo de la completa y absoluta destrucción del Instituto de Sexología 7

La afirmación de Lenz plantea sin duda algunas preguntas interesantes. Por ejemplo, si el Instituto de hecho conservara las decenas de miles de confesiones y cartas biográficas, ¿tiene sentido asumir que fuera todo arrojado al fuego? ¿No es más probable que hubieran sido salvadas para el uso de la Gestapo? De hecho, ¿no es posible que todo el suceso se presentó para engañar y que la destrucción evidente del Instituto fue realmente una operación de pretexto para recuperar las historias clínicas de Hirschfeld y otras pruebas incriminadoras tanto contra prominentes nazis como contra sus adversarios? ¿Se usaron quizás algunas de estas pruebas un año después en el asesinato de Röhm y otros líderes de las SA?

Con toda probabilidad, tales preguntas ya no pueden ser respondidas. En cualquier caso, sabemos lo que sucedió en los acontecimientos políticos posteriores. Ya, en el otoño de 1933 los primeros homosexuales fueron enviados a los primeros campos de concentración y en el verano siguiente Hitler eliminó a su amigo más íntimo.

Röhm y ciertos líderes de las SA como rivales potenciales. La motivación estrictamente política de este despiadado juego de poder fue inicialmente demasiado obvio para ser negado completamente, pero posteriormente fue oscurecido convenientemente por los cargos de la depravación homosexual. Incluso, un año después, en 1935, el parágrafo infame 175, que había penalizado las relaciones anales entre hombres, se amplió para incluir todas las formas de contacto homosexual masculino y los tribunales posteriormente expandieron la aplicación hasta un punto donde incluso un beso o el contacto puramente visual llegó a ser castigable.

Hirschfeld no sobrevivió el tiempo suficiente para aprender de este fortalecimiento de una ley por la que él había luchado toda su vida. El murió apenas unas pocas semanas antes del suceso en Francia. Ni se enteró de la promulgación posterior de otro ultraje legal, las denominadas leyes de Nuremberg, que discriminaron a los judíos de hecho, hicieron de ellos ciudadanos de segunda clase. Especialmente la "ley de la protección de la sangre y del honor alemán" de sept. de 1935, la cual castigó las relaciones sexuales entre judíos y no judíos como "raza contaminante", creó una clase completamente nueva de criminales que pronto ingresó en los campos de concentración cada vez más extendidos.

Desde luego, los nazis no se conformaron con la mera represión sexual contra los judíos y sus amigos, sino que pronto pasaron a medidas cada vez más represivas. En el mismo año, 1935, los médicos judíos se vieron obligados a abandonar los hospitales públicos; los profesores judíos y los estudiantes se retiraron de las escuelas alemanas, ya que no podían proporcionar modelos a imitar adecuados para la nueva generación aria. Pronto el acoso local e individual a los judíos también se tornó más intenso. Fue sólo durante los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín que Hitler ordenó una tregua breve pero engañosa para el beneficio de los observadores internacionales. Sin embargo, al mismo tiempo la persecución de los homosexuales se aceleró en los allanamientos masivos de bares, para presentar a los atletas visitantes y a los periodistas una Alemania "moralmente limpia". Estos allanamientos aumentaron enormemente el número de reclusos homosexuales de los campos de concentración. Curiosamente, había también inquietud por las complicaciones diplomáticas posibles y por lo tanto, una orden especial fue dada por Himmler de no arrestar homosexuales extranjeros.

Sobra decir, que una vez que los Juegos Olímpicos se terminaron, las políticas antisemíticas del gobierno fueron reanudadas aumentando la fuerza. En 1938, todos los médicos judíos perdieron su licencia. Por lo tanto, incluso el heterosexual, conservador, "respetable" Albert Moll fue finalmente silenciado y privado de su sustento. Demasiado tarde descubrió que, siendo un sexólogo judío, su respetabilidad no podía salvarle y que, para los nazis, él no fue mejor que Hirschfeld —un despreciado, enemigo de la gente, cuyo trabajo fue apto solamente para ser quemado.

Ataque antisemítico contra Hirschfeld en el periódico nazi "Der Angriff" (El Ataque),19 de Nov. 1928. El artículo califica a Hirschfeld de "elemento enfermo", que debe eliminarse de toda población sana. El texto concluye recordando un ataque físico contra Hirschfeld en Munich, 1920: "Casi murió. Esta es la única buena noticia que puede relatarse acerca de un carácter como Hirschfeld".

Moll murió al año siguiente, por lo tanto se ahorró mucha indignidad legal posterior y el transporte final a uno de los campos de la muerte. No obstante, su destino es quizás aún más trágico que el de Hirschfeld, quien, como "izquierdista" y homosexual, nunca se había hecho ninguna ilusión acerca del verdadero carácter del nuevo régimen de Alemania. De todas formas, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, este carácter no fue por mucho tiempo oscuro a alguien del denominado Tercer Reich que no tuvo ningún uso de razón, compasión, o moderación racista, así como la represión política y sexual fueron proclamadas estrepitosamente y los programas abiertamente sancionados.

Por consiguiente, la una vez celebrada libertad académica de las universidades alemanas se acabó rápidamente. Del mismo modo, cualquier investigación científica o académica de las preguntas sexuales ahora parecía peligrosa. La Sexología y los esfuerzos críticos relatados, tales como el psicoanálisis, fueron denunciadas como "ciencia judía", que fue un epíteto para transmitir la idea del desatino "degenerado" pero el cual, irónica y no intencionadamente, contenía un grano de verdad. Como una ciencia, la Sexología fue de hecho judía, en el sentido en que sus pioneros habían sido en gran parte judíos alemanes y austríacos. Esto, a los ojos de los nazis, corrompió la empresa entera e hizo su erradicación más urgente. Todo sexólogo, judío o no, fue atacado. Por lo tanto, una vez que sus libros fueron quemados, y una vez que Hirschfeld, Hodann y Lenz se habían unido en el exilio a Wilhelm Reich, Max Marcuse y Sigmund Freud, la Sexología alemana estuvo efectivamente muerta.

Tenemos que recordar que la Sexología, o la ciencia sexual, desde su inicio, había servido como función crítica, es decir, su ímpetu original había sido la crítica de las actitudes sexuales predominantes y las suposiciones tradicionales acerca del sexo. Después de todo, en el siglo precedente muchas otras fuerzas supuestamente naturales, como la economía, el poder político y la organización social, habían caído bajo el escrutinio crítico de las nuevas ciencias económicas y sociológicas. Esta describió lo que fue estudiado como fenómenos hechos por el hombre, arbitrarios, a menudo poco razonables, pero controlables y sujetos a modificación. De hecho, si lo conocían o no, los economistas y los sociólogos pronto proporcionaron las herramientas intelectuales para el cambio, quizás incluso un cambio radical. Del mismo modo, la Sexología, según sus primeros partidarios y organizadores como Bloch, Hirschfeld, Eulenburg, Krauss, Körber y Rohleder, desmitificó la supuesta fuerza sexual "natural" no inmutable e intentó traerla bajo alguna especie del control racional 8. A través de su investigación, esperaban proporcionar los medios para la reforma de la vida sexual de su tiempo. Este, sobre todo, fue el motivo para la hostilidad con la que se encontraron. No obstante, no había ninguna manera honesta de evitar el choque. Incluso investigadores sexuales conservadores precavidos como Moll se encontraron atraídos por la causa de la reforma, sin embargo de mala gana. De hecho, Moll, con toda su aversión personal hacia la cruzada perenne de Hirschfeld, no tuvo ninguna alternativa moral o intelectual pero lo apoyó en principio y por lo tanto ambos, cada uno a su propia manera, lucharon por los derechos homosexuales. En resumen, la Sexología como fue comprendida por sus fundadores, fue una nueva ciencia crítica con implicaciones sociales, legales y políticas obvias.

Una ciencia tal había sido más que importuna para Hitler y los nazis. A lo largo de todos los años de su lucha por el poder había apelado a los prejuicios y a los resentimientos populares. El gobierno democrático, los sindicatos, la tolerancia étnica y religiosa, el procedimiento legal escrupuloso, el movimiento de la mujer, el arte moderno, la emancipación sexual, estos y otros muchos logros progresivos siempre habían provocado su furia. Su desdén por todos los intelectuales fue franco. A pesar de su talento para usar la tecnología moderna, su visión del mundo general fue la de un burgués medio educado de la mitad del siglo XIX. Sus criterios sexuales en particular fueron rígidos, estrechos y patriarcales. Por lo tanto, los programas políticos nazis hacia las mujeres siempre fueron abiertamente reaccionarios. Como Alfred Rosenberg, el ideólogo principal del nazismo, había puesto de manifiesto incluso antes de 1933:

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La emancipación de la mujer del movimiento de emancipación de la mujer es la primera exigencia de una generación femenina que trata de rescatar la nación y la raza, el eterno inconsciente, la base de toda la civilización, que declina .... una mujer debería tener todas las oportunidades de realizar su potencial, pero una cosa debe quedar clara: sólo un hombre debe ser y permanecer juez, soldado y político 9

Y una vez que el poder se hubo ganado, otro propagandista nazi se volvió aún más específico:

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En la ideología del Nacionalsocialismo no hay ningún lugar para la mujer política.... (nuestro) movimiento coloca a la mujer en su esfera natural de la familia y recalca sus responsabilidades como esposa y madre. La mujer política, esa criatura de posguerra, que rara vez "desempeña un buen papel" en los debates parlamentarios, representa la denigración de la mujer. La sublevación alemana es un fenómeno masculino 10

De acuerdo con esta filosofía, el estado nazi emprendió un programa de redefinir la función de la mujer a lo largo de las líneas tradicionales. Los esfuerzos de propaganda masiva a través de las organizaciones nazis para la mujer y adolescentes cultivaron una imagen ideal de mujer alemana criminal a la manera antigua. Las madres con muchos niños recibieron una medalla del gobierno, la "Cruz de Honor de la Madre Alemana", como una recompensa por sus esfuerzos a favor de una tasa de natalidad ascendente. Esta política reflejó tanto un deseo de obtener más hijos de las "razas inferiores" europeas así como de proporcionar soldados para las conquistas nazis futuras. La ya mencionada ley contra la "contaminación de la raza" se utilizó para los mismos fines de promover la superioridad "aria". De hecho, con el tiempo se establecieron los hogares de maternidad "aria" (Lebensborn o fuentes de vida), los cuales dieron la bienvenida a las mujeres embarazadas tanto casadas como solteras, y un programa europeo de secuestro recogió a los niños "racialmente deseables" de los países recién subyugados en el Oriente.

La otra cara de esta política fue, desde luego, el asesinato sistemático de pacientes mentales, minusválidos y ancianos en hospitales y hogares para convalecientes, aunque, en este caso, la resistencia pública finalmente impuso algunas restricciones. Sin embargo, una vez que la guerra hubo empezado, las ejecuciones masivas de "subseres" en Polonia y Rusia y la denominada "solución final del problema judío" podría proceder sin interferencia de nadie. Todo esto es tan bien conocido y bien documentado en tantas fuentes ampliamente accesibles, que no requiere comentario adicional aquí. En cambio, según el presente contexto indica, quizá sea más útil concentrarnos en otro aspecto, hasta ahora más bien descuidado, el aspecto de las políticas sexuales nazis, la persecución de homosexuales.

La actitud hacia el comportamiento homosexual a menudo proporciona un indicio fiable en cuanto a la rigidez de todas las demás actitudes sexuales en una sociedad específica. Después de todo, donde la obsesión con desviación sexual es fuerte, generalmente puede suponerse que la mayoría conforme a las normas se esfuerza bajo sus restricciones sexuales autoimpuestas: la mayor necesidad de perseguir a otros, la mayor necesidad de controlarse a sí mismo, resistir las tentaciones de la libertad sexual. Ya hemos mencionado cómo una tentación tal, el estudio racional sexual, había sido eliminado de la vida de la nación; ahora quizás podemos pasar a un ejemplo concreto y tratar el destino de un grupo específico de personas que fueron definidas como sexualmente desviadas. En otras palabras, podemos preguntar: ¿qué le podría haber sucedido a Magnus Hirschfeld si, en vez de permanecer en el extranjero, en realidad se hubiera atrevido a regresar a Alemania? ¿podría como judío, al igual que Moll, haberse quedado solo antes de la "solución final"? ¿o, como homosexual, habría sido asesinado antes de su muerte natural en 1935?

Para responder a estas preguntas, es necesario saber los detalles concretos acerca de las políticas nazis sobre homosexuales, pero este tema ha sido por mucho tiempo excesivamente descuidado por los investigadores. Inmediatamente después del final del régimen nazi, fue obvio incluso para aquellos que se encontraron fuera de Alemania que los homosexuales habían sido una categoría especial de presos en los campos de concentración. De hecho, el primer gran estudio de los campos, Eugen Kogon El Estado de las SS, incluyó una discusión emocionante de su destino en el documento total del horror 11. Este libro, escrito por un sobreviviente y prisionero antiguo político, pronto se convirtió en algo de un clásico. Fue también traducido al inglés y por lo tanto, se convirtió en la fuente principal de información para los estudiantes de los campos no alemanes. Sin embargo, el objetivo de Kogon había sido una descripción general, y por lo tanto los prisioneros homosexuales siguieron siendo figuras marginales. La información precisa que suministró acerca de ellos fue insuficiente. No obstante, aparte de unas pocas memorias personales de homosexuales alemanes que no atrajeron demasiada atención, nada más fue publicado sobre el tema durante décadas. De hecho, el tema entero resultó desagradable tanto para los alemanes como para los aliados. Después de todo, el comportamiento homosexual masculino continuó siendo un delito tanto en la Alemania Oriental como Occidental, así como en Gran Bretaña, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Por lo tanto, no se consideró que los presos homosexuales de los campos de concentración nazi hubieran sido encarcelados injustamente, y por consiguiente, también permanecieron sin compensar por su sufrimiento. No sólo eso: durante más de veinte años fueron sometidos a potenciales reencarcelamientos en su país recién dividido. Fue solamente a finales de los años sesenta, que las dos Alemanias reformaron su parágrafo antiguo 175 de sodomía y despenalizaron todo contacto sexual permitido entre adultos masculinos.

Poco despúes, un movimiento emergente de "derechos gay", especialmente en los Estados Unidos, descubrió la persecución nazi de homosexuales. Lamentablemente, debido a la escasez de información y a la ausencia completa de investigación sólida, las concepciones erróneas y exageraciones fueron comunes. "Los documentos clandestinos" y las "reuniones de libertad homosexual", incluso desempeñaron un papel en Broadway y luego algunas de sus revisiones pintaron una imagen histórica espeluznante y con demasiada frecuencia incorrecta 12. Finalmente y muy apropiadamente, un equipo de investigadores alemanes asumió la responsabilidad de averiguar algunos datos básicos. Rüdiger Lautmann, un sociólogo de la Universidad de Bremen, junto con algunos colaboradores, examinaron los documentos originales de los campos y publicaron los resultados en un estudio mayor que trataba una variedad entera de respuestas sociales a la homosexualidad 13. Las siguientes observaciones se basan principalmente en este estudio reciente.

Los estudiantes eventuales del nazismo suponen a menudo que Hitler y muchos líderes nazis fueron originalmente bastante tolerantes con la homosexualidad, que el completo liderazgo de las SA, por ejemplo, fue homosexual y que la intolerancia se desplegó sólo después del asesinato de Röhm y de sus amigos en 1934. Sin embargo, todas estas suposiciones son falsas. Si bien es verdad que Röhm y algunos de sus compinches eran, en algunas situaciones, bastante abiertos acerca de su homosexualidad, las S.A. como tal no estuvieron de ninguna manera afectadas, incluso en la mayoría de sus jefaturas. Además, aunque Hitler protegió a Röhm mientras lo necesitó, nunca aprobó su orientación sexual que consideró una debilidad. La mayoría de los mismos líderes nazis lucharon contra la "degeneración moral", un concepto que incluía la conducta homosexual y, mucho tiempo antes de su subida al poder, en realidad se puso sobre documento condenándola. Cuando, durante una antigua campaña de elección, una organización de derechos homosexuales solicitó una aclaración formal sobre la homosexualidad de todos los partidos políticos, el Partido Nacional Socialista de Hitler dio la siguiente respuesta oficial:

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¡Suprema lex salus populi!

¡Bienestar comunal antes que bienestar personal!

Aquellos que consideran el amor entre hombres o entre mujeres son nuestros enemigos. Rechazamos cualquier cosa que debilite a nuestro pueblo y que nos haga la caza legal para nuestros enemigos, porque sabemos que la vida es una lucha y que es locura creer que un día todos los seres humanos se abrazarán unos a otros como hermanos. La historia natural nos enseña una lección diferente. Quizá tenga razón. Y el más fuerte siempre prevalecerá sobre el más débil. Hoy nosotros somos los más débiles. ¡Dejarnos asegurar que nos convertiremos en el más fuerte nuevamente! Esto podemos hacerlo sólo si ejercemos la restricción moral. Por consiguiente rechazamos toda inmoralidad, especialmente el amor entre hombres, porque nos priva de nuestra última oportunidad para liberar a nuestro pueblo de las cadenas de la esclavitud que están manteniéndolo encadenado hoy 14

Coincidentemente, esta declaración fue emitida el 14 de mayo de 1928, el sexagésimo cumpleaños de Magnus Hirschfeld.

Como el texto muestra, no podría dudarse acerca de la posición nazi respecto a la homosexualidad, incluso antes de 1933. Su asociación con la debilidad, el reclamo de que "debilita" a las personas, y su identificación con la inmoralidad muestra muy claramente que los nazis infundieron los temores sexuales de los ignorantes. Es más, la proclamación "el poder hace la ley" y que los homosexuales son "enemigos" anuncian con exactitud las políticas nazis posteriores ya contempladas. De hecho, el primer año del mando de Hitler vio el establecimiento de los primeros campos de concentración y el encarcelamiento de los primeros homosexuales en ellos. Junto con travestis y alcahuetes, representaron a los "degenerados sexuales" (posteriormente son unidos a la "raza contaminante") quienes continuaron separados de los prisioneros mientras existieron los campos.

Este no es el lugar para dar una historia y descripción de los campos de concentración nazi. Son fácilmente accesibles en otros sitios 15. En el presente contexto es suficiente recordar que el envío a estos campos se llamó la "Custodia protectora", y que estuvieron fuera del sistema legal tradicional. Finalmente, llegaron a ser enteramente administrados por el SS Himmler y especialmente después del comienzo de la guerra, se ampliaron considerablemente, proporcionando, entre otras cosas, el trabajo de esclavos a ciertas industrias. En su fase final, algunos de ellos se usaron como campos de exterminio, es decir, lugares para ejecuciones masivas, aunque, como en el caso de Auschwitz-Birkenau, las dos funciones de exterminio y de utilizar el trabajo de esclavos a menudo se combinaron en el mismo campo o área general.

Las personas se convirtieron en presos del campo de concentración por una serie de razones y en una variedad de formas. En cuanto se refiere a los presos homosexuales, quizá sencillamente se detuvieron y se presentaron a la Gestapo, especialmente si fueron también políticamente sospechosos, o quizá fueron enviados después de haberse declarado culpables de conducta homosexual en un tribunal ordinario. Finalmente, el gobierno incluso creó una oficina especial, el "Reichscenter para la lucha contra la homosexualidad y el aborto" en la sede de la policía judicial, un hecho que ilustraba tanto el grado de la homofobia nazi y su conexión con la ideología de la reproducción a toda costa 16. Sin embargo, las diversas personas y organismos perseguidos, si fueron legales, semilegales, o ilegales, a menudo cooperaron de tal manera que muchos individuos se encontraron en doble peligro. Por otro lado,de ninguna manera todos los hombres declarados culpables de comportamiento homosexual en un tribunal regular y enviados a una prisión regular también, acabaron en un campo de concentración. Es más, algunos homosexuales en posiciones prominentes, ciertos artistas y personalidades del mundo del espectáculo, etc. permanecieron sin ser perturbados 17.

Todo esto tiene que recordarse cuando uno considera el destino de aquellos que tenían la desgracia de encontrarse en los campos. Su número total ha sido por mucho tiempo un tema de especulación y ocasionalmente algunos cálculos que se han ofrecido estuvieron muy lejos de la cifra. Hoy, gracias a la investigación de Lautmann y sus colaboradores, podemos asumir que la cifra real está entre 5.000 y 15.000, con aprox. 10.000 como la suposición más defendible 18. En cualquier caso, el horror reside no tanto en las cifras como en el modelo de persecución que reflejó, de manera pesadillesca y en forma exagerada, el acoso homosexual "normal" que habían sufrido antes del régimen nazi y que todavía sufren en muchos países hoy.

Salvo el asesinato total en masa, la forma más severa de persecución nazi fue de hecho, el encarcelamiento en un campo de concentración. El estudio de Lautmann y sus colegas arroja mucha luz sobre los detalles de este encarcelamiento, en cuanto a los homosexuales se refiere. No es necesario repetir estos detalles aquí, pero pueden enumerarse brevemente las siguientes conclusiones: los homosexuales estuvieron generalmente en el punto más bajo de la jerarquía de prisioneros; a menudo fueron escogidos para las torturas y el trabajo peligroso especial, y su tasa de mortalidad fue muy elevada 19. La historia horrible entera es un tema para la investigación especial, y en el presente contexto parece suficiente plantear unas pocas cuestiones generales: (a) Las SS pronto desarrollaron categorías especiales de prisioneros del campo y les dieron diferentes marcas externas ; (b) Al mismo tiempo, se concentró especial atención en mantener los diferentes grupos juntos dentro del mismo campo, para degradarlos a todos, facilitar su control y para oponerles contra sí mismos; (c) Los prisioneros se usaron en diversas posiciones administrativas y de vigilancia para ayudar en el funcionamiento de los campos. Esto creó en cierta medida un sistema de clase de prisioneros con diferentes privilegios, oportunidades y probabilidades de supervivencia.

Aunque la astucia individual, la iniciativa, o la suerte podría representar una diferencia en la vida de algunos prisioneros, su destino en general estuvo determinado por la categoría en la cual habían sido asignados. En este sentido, a los homosexuales como grupo les fue bastante mal. Al principio, estuvieron marcados con una banda o barra amarilla inscrita con la letra mayúscula "A"(generalmente interpretada en la jerga del campo como "Arschficker", una referencia obscena al coito anal), o con un punto negro grande y el número 175 pintado sobre sus uniformes (una referencia al número del parágrafo de la ley sodomita). Con el tiempo, sin embargo, las SS desarrollaron un sistema de codificación de colores complejos para sus prisioneros, y ya que a menudo ha sido una fuente de confusión para las discusiones posteriores de los campos, para aclararla puede darse quizás una breve explicación. El mejor y más breve resumen se encuentra en el estudio clásico de Kogon:

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¿Quién perteneció a un campo de concentración, según la Gestapo? Sobre todo cuatro grupos de personas: los adversarios políticos, los miembros de las "razas inferiores" e "inferiores desde el punto de vista de la biología de la raza", criminales y "asociales". .. .

Todos los grupos de prisioneros en el campo de concentración tenían que llevar marcas externas que se cosieron en su ropa, o sea un número y un triángulo de un determinado color en el lado izquierdo del pecho así como en la pierna derecha del pantalón.

Rojo fue el color de los prisioneros políticos.... los otros colores y designaciones fueron del siguiente modo: el verde para los criminales. .. el violeta para los testigos de Jehová, el negro para los asociales, el rosa para los homosexuales, a veces marrón para los gitanos.... los judíos llevaron un triángulo amarillo invertido debajo del rojo, verde, negro, u otras marcas, formando una estrella de seis puntas. Los denominados contaminantes raciales, los judíos o no judíos,. .. recibieron un triángulo negro invertido sobre sus triángulos amarillos o verdes. ..

En el caso de los extranjeros, la primera letra de su nacionalidad se imprimió en el triángulo: "T" para checos, "F" para franceses. .. y así sucesivamente.

Los miembros de las compañias penales tenían un punto negro del tamaño de una moneda de dólar entre la punta inferior del triángulo y el número. Aquellos sospechosos de intentos de escape tenían marcas rojas y blancas pintadas tanto en el pecho como en la espalda...

Los colores, las marcas y las designaciones especiales, en este sentido el campo de concentración entero fue una explotación loca. Ocasionalmente, había verdaderas constelaciones del arco iris: ¡Por ejemplo, hubo una vez un testigo de Jehová judío como contaminante racial con un punto por penalidad colonial y blanco de escape!

Debe recalcarse que las marcas no fueron ninguna garantía absoluta de que el prisionero verdaderamente perteneció a dicha categoría.... de hecho, ocasionalmente sucedió que, correcta o equivocadamente, las marcas fueron cambiadas 20

De las diversas categorías de prisioneros, sólo dos se basaron claramente en consideraciones sexuales: los homosexuales y los "contaminantes raciales". Para ellos las marcas se convirtieron en concreto, en "estigmas de degeneración" externamente visibles y su tratamiento se procedió en consecuencia. Generalmente fueron despreciados incluso por sus compañeros prisioneros. Como Kogon señala:

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Dentro del campo de concentración, la mera sospecha fue suficiente para calificar a un prisionero como homosexual y por lo tanto exponerle a la denigración, a la sospecha general y a peligros especiales. En esta ocasión debe decirse que la práctica homosexual estuvo generalizada en los campos. Sin embargo, los prisioneros sólo marginaron a aquellos que habían sido marcados por las SS con un triángulo rosado 21

Así, el prejuicio antihomosexual, tan cuidadosamente alimentado en la civilización occidental durante tantos siglos, probó su fuerza incluso entre los condenados, y la hipocresía, que es parte inevitablemente de este, triunfó incluso en este infierno moderno, creado por el hombre.

Desde luego, los nazis conocían y usaron todas las formas y sombras de estigmatización en la lucha contra sus enemigos percibidos. De la denigración verbal y simbólica al procedimiento legal y al asalto directo, un proceso de estigmatización oficial y deliberado preparó a las víctimas nazis para su función como "subseres humanos" prescindibles. Los judíos, por ejemplo, incluso en la vida privada "por fuera", fueron los primeros en adoptar los primeros nombres adicionales "Israel" (para los hombres) y "Sara" (para las mujeres) como un medio para llamar la atención de su estado proscrito (ley del 17 de agosto de 1938). Por la misma razón, sus pasaportes fueron sellados con una gran "J", que fue concebida para hacer su aceptación más difícil en otros países. Finalmente, en 1941, se vieron obligados a llevar una estrella amarilla en su ropa civil (esto fue a veces confundido en la literatura con las marcas triangulares anteriores de los uniformes del campo), y, en 1942, incluso en las puertas de sus viviendas tenían que colocar la estrella. Del mismo modo, como hemos visto, los campos judíos se caracterizaron por una combinación de dos triángulos de diferente color y por lo tanto, siempre soportaron un doble estigma.

En el caso de los homosexuales, el color rosado, desde luego, significó la debilidad y la feminidad de acuerdo con la percepción nazi anteriormente mencionada de su carácter. Por otro lado, hubo también al menos un intento de alterar este carácter "científicamente" mediante la administración de la "hombría" químicamente destilada. Como Kogon relata:

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En el otoño de 1944 ... el danés SS-Sturmbannführer Dr. Vaernet ... apareció en el campo de concentración de Buchenwald. Con permiso de Himmler. .. Vaernet comenzó una serie de experimentos destinados a la eliminación de la homosexualidad. La implantación de las hormonas sintéticas en la parte inferior del abdomen derecho fue hecha con el objetivo de conducir a una inversión del impulso sexual. De un total de 15 sujetos de prueba (incluidos dos hombres anteriormente castrados) ... dos murieron, indudablemente como resultado de la operación.... Los otros murieron unas pocas semanas más tarde como resultado de debilidad general. En este experimento los conejillos de Indias humanos no fueron maltratados de otra forma. Sin embargo, no hubo tampoco ningún resultado positivo 22

La denigración verbal de los homosexuales, su estigmatización, el encarcelamiento y finalmente, las "curas" forzadas a causa de su supuesto trastorno médico; en todos estos aspectos, los nazis solamente continuaron e intensificaron lo que durante largo tiempo había sido una práctica general y que, en diversas formas, todavía se sigue haciendo en muchas sociedades, incluida la nuestra. En este sentido, el destino de los homosexuales bajo el nazismo no es historia pasada que puede ser dejada con seguridad a los historiadores. De hecho, según lo ya mencionado, los historiadores han fracasado, hasta el presente, en esta área y fue el sociólogo Lautmann quién finalmente asumió la responsabilidad en el contexto de una continua discusión de los derechos homosexuales. Para los historiadores, la persecución de los homosexuales, desde el informe de Edward Gibbon sobre la cruzada antisodomita de Justiniano, había permanecido un asunto "de tocar con repugnancia y prontitud, con impaciencia". Por lo tanto, falta que los sexólogos escriban la historia de la opresión sexual 23. De hecho, antes de Hitler, habían sido sexólogos como Hirschfeld quienes habían hecho más por iluminar esta historia para beneficio y esclarecimiento de sus contemporáneos.

Lamentablemente, al final de todo este trabajo resultó de poco valor contra el neobarbarismo del régimen nazi.

Volviendo ahora a la pregunta anterior de lo que habría podido sucederle a Hirschfeld, si se hubiera atrevido a regresar a Alemania, no puede haber ninguna duda en que de hecho habría pagado con su vida. Como judío, quizá se le hubiera perdonado hasta el comienzo de la guerra, pero como un homosexual conocido y portavoz para las causas homosexuales, habría sido arrestado en 1934 como máximo. Se le habría enviado a un campo de concentración donde, debido a su edad y mala salud, no podía haber sobrevivido más que unos pocos días o semanas.

Desde luego, Hirschfeld sabía muy bien que no podría vivir mucho tiempo en Alemania, y por lo tanto se estableció en Francia, donde se le recibió cordialmente e incluso empezó a construir otro instituto, antes de que muriera repentinamente en su sexagesimoséptimo cumpleaños. Por lo tanto, se ahorró la experiencia de la guerra de Hitler y la atmósfera sexualmente represiva de la "Guerra Fría" posterior entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Mientras Francia no estuvo enormemente afectada por esta atmósfera, los otros países de la alianza occidental pasaron por un período de paranoia antihomosexual. Afortunadamente, segun lo ya mencionado, Hirschfeld incluso no había insinuado su vida privada en su boceto autobiográfico para los lectores estadounidenses, y su amigo Max Hodann, en su libro inglés, también se había callado al respecto. Ambos supieron que la completa franqueza no ayudaría a ganar simpatizantes a la causa de Hirschfeld.

Como se averiguó, esta discreción fue bastante útil. Si Hirschfeld hubiera sobrevivido el tiempo suficiente para huir a Estados Unidos, por ejemplo, con el tiempo podría haber experimentado serias dificultades. Había visitado los Estados Unidos dos veces, en 1893 y 1931 y en realidad tuvo un hermano que vivía en Milwaukee y posteriormente en Chicago. Sin embargo, como homosexual, habría encontrado el clima de la denominada era McCarthy más que desalentador. De hecho, si Hirschfeld hubiera sobrevivido en Europa a la edad de 84, ya no habría sido admitido incluso en los Estados Unidos o se habría convertido en sujeto para la deportación. En 1952 el Congreso de los Estados Unidos aprobó una nueva ley encaminada a impedir a los homosexuales la entrada al país, definiéndolos como "aquejados de una personalidad psicopática" 24. Si fueron encontrados después de haber entrado, fueron deportados, una práctica defendida por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1967 25. Indudablemente, un hombre como Hirschfeld cuya homosexualidad fue bien conocida y quien había gastado su vida luchando por los derechos homosexuales, habría sido una blanco inevitable para la ley nueva, especialmente desde que también se supo que era "de izquierdas", es decir, de tendencia socialista. Por lo tanto, esto aclara que la persecución nazi de los homosexuales en general y el destino de Hirschfeld en particular no constituyeron sucesos aislados y por lo demás incomprensibles. En cambio, cuando vemos en el contexto que todavía prevalecen las actitudes sociales y políticas gubernamentales en muchos países, no son nada más que ejemplos de exceso. Sus causas fundamentales están todavía esperando para ser extraidas.

Notas a pie de página

Nota: Todas las citas, excepto las de Hirschfeld, Hodann y Lenz, fueron traducidas del alemán al inglés para este documento por el autor.

1.MAGNUS HIRSCHFELD, "Autobiographical Sketch" Encyclopaedia Sexualis, ed. Victor Robinson (Nueva York: 1936) pp. 317-321.

2.MAX HODANN, History of Modern Morals (Londres: 1937) pp. 49 f

3.HIRSCHFELD, loc. cit.

4.ALBERT MOLL, "Der reaktionäre Kongress für Sexualforschung" en Zeitschrift für Sexualwissenschaft, XIII, 10 (Jan. 1927), pp. 322 f

5.Moll publicó estos comentarios en sus Reminiscences de 1936. Ver John Money y Herman Musaph, eds. Handbuch of Sexology (Nueva York: 1977) pp. 24-27.

6.HIRSCHFELD, loc. cit.

7.LUDWIG L. LENZ, The Memoirs of a Sexologist (Nueva York: 1954) pp. ff de 429

8.IWAN BLOCH propuso primero el concepto de Sexualwissenschaft o Sexología en su libro The Sexual Life of Our Time (1907). Hirschfeld, Rohleder y Krauss editaron la primera revista sexológica, el Zeitschrift für Sexualwissenschaft (1908). Hirschfeld, Bloch, Eulenburg y Körber fundaron la primera sociedad sexológica, la Arztliche Gesellschaft für Sexualwissenschaft (1913).

9.ALFRED ROSENBERG, Der Mythos des XX. Jahrhunderts (München: 1930) p. 512.

10.ENGELBERT HUBER, Das ist Nationalsozialismus (Stuttgart: 1933) pp. 121 f

11.EUGEN KOGON, Der SS-Staat (Frankfurt/M.: 1946). Engl. transl. The Theory and Practice of Hell (Nueva York: 1950).

12.MARTIN SHERMAN, Bent (Nueva York: 1979). Primera representación en el O’Neill Theater Center, Waterford, Conn. 1977.

13.RUDIGER LAUTMANN, ed. Seminar: Gesellschaft und Homosexualität (Frankfurt/M.: 1977).

14.reimpreso en RUDOLF KLARE, Homosexualität und Strafrecht (Hamburgo: 1937) p. 149.

15.Ver por ejemplo a Kogon, cit op.. y Martin Broszat, "Nationalsozialistische Konzentrationslager 1933-1945" en Buchheim Hans et al., Anatomie des SS-Staates (Olten: 1965) II.

16.Los registros de este organismo, que se estableció el 10 de Oct. 1936, están ahora en la República Democrática Alemana (Alemania Oriental) y, por ello no han estado disponibles para los investigadores.

17.El 29. Oct. 1937, Himmler dio una orden especial para no molestar a los artistas y actores homosexuales, a no ser que fueran cogidos in flagranti. Se requirió por lo demás un permiso especial para un arresto. Vea también a Lautmann, op. cit. p. 330.

18.LAUTMANN, op. cit. p. 333.

19.Vea a Kogon, op. cit. p. 50 y Lautmann, op. cit. pp. 325-365.

20.KOGON, op. cit. p. 46 y pp. 50 f. 21. 22. 23.

21.KOGON, op. cit. p. 263.

22.KOGON, op cit. p. 264

23.La única excepción importarte es el trabajo del historiador Vern L. Bullough, Sexual

Variance in Society and History (Nueva York: 1976).

24.Immigration and Nationality Act de 1952, per. 212 (a) (4), 8 U.S.C., per. 1182 (a) (4), 1964, popularmente conocido como el acto McCarran.

25.Boutilier u. Immigration and Naturalization Service, 387 U.S. 118, 1967. Boutilier, un canadiense nacional, quién había vivido en los Estados Unidos durante doce años, cuya madre, padrastro y tres hermanas también vivieron en los Estados Unidos, tuvo la semiciudadanía y fue deportado exclusivamente debido a su homosexualidad, aunque nunca había sido declarado culpable del comportamiento homosexual ilegal.

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