Anuario de Sexología

 

n.º 12 | 2010

 

 

aeps

ASOCIACIÓN ESTATAL DE PROFESIONALES DE LA SEXOLOGÍA

 

A.E.P.S.

(Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología) Apdo. de correos 102

47080 Valladolid

Tlf. y fax: 983390892 http://www.aeps.es

 

EDICIÓN: José Luis Beiztegui Ruiz de Erentxun Juan Lejárraga Vera

 

DISEÑO GRÁFICO Y MAQUETACIÓN: José Antonio Ruiz García / fide@afoot.es

Virginia Vílchez Lomas / virginiavl@afoot.es
IMPRIME:

ISSN: 1137-0963

D.L.:  Z-3768-1994

 

 

Índice

 

 

EDITORIAL

 

 

CONSUMO DE MATERIAL PORNOGRÁFICO EN JÓVENES ESPAÑOLES: DIFERENCIAS EN FUNCIÓN DE LA EDAD, SEXO Y ORIENTACIÓN SEXUAL

Cristina Giménez García, Sandra Gómez Martínez, Rafael Ballester Arnal y Beatriz Gil Julia

PREVALENCIA ENTRE LOS JÓVENES DE RELACIONES SEXUALES BAJO LOS EFECTOS DEL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS: EVOLUCIÓN EN LA ÚLTIMA CADA (1999-2008)

M.ª Dolores Gil Llario, Rafael Ballester Arnal, Cristina Giménez, Estefanía Ruiz Palomino,

Beatriz Gil Julia, Sandra Gómez y Pedro Salmerón

EVOLUCIÓN DE LAS CONDUCTAS SEXUALES EN POBLACIÓN JOVEN EN  LA ÚLTIMA CADA (1999-2008) SEGÚN GÉNERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL

M.ª Dolores Gil Llario, Rafael Ballester Arnal, Cristina Giménez, Estefanía Ruiz Palomino,

Beatriz Gil Julia y Sandra Gómez

 

 

HÁBITOS SEXUALES DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

DE LOS TRABAJADORES MASCULINOS DEL SEXO QUE EJERCEN EN PISOS ORGANIZADOS

Estefanía Ruiz Palomino, Pedro Salmerón Sánchez, Rafael Ballester Arnal y M.ª Dolores Gil Llario

 

 

¿INFLUYEN LAS ACTITUDES HACIA LA SEXUALIDAD

DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS DE ATENCIÓN PRIMARIA EN SU DESEMPEÑO PROFESIONAL?

M. J. Tijeras Úbeda

 

ACTITUDES HACIA LA SEXUALIDAD DE PROFESIONALES SANITARIOS DE ATENCIÓN PRIMARIA: ANÁLISIS DE VARIABLES PREDICTORAS

M. J. Tijeras Úbeda

MUJERES LESBIANAS EN EL MEDIO RURAL

Pablo A. Cantero Garlito y Noelia Fernández Rouco

 

 

EVOLUCIÓN DE LAS RELACIONES HOMOSEXUALES

Y DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL EN LA ÚLTIMA CADA (1999-2008)

Estefanía Ruiz Palomino, Beatriz Gil Julia, Rafael Ballester Arnal, Pedro Salmerón

y M.ª Dolores Gil Llario

 

 

«CUALQUIER TIEMPO PRESENTE… FUE MEJOR». UNA EXPERIENCIA DE ATENCIÓN A LA SEXUALIDAD DE LAS PERSONAS MAYORES

Ana Ramírez de Ocáriz Sorolla

 

 

COMUNICACIÓN EXPERIENCIA: EDUCACIÓN DE LOS SEXOS. PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA EN PAREJAS JÓVENES

Lourdes Pérez Jiménez

 

 

EDUCACIÓN SEXUAL Y DISCAPACIDAD: CLAVES VISUALES PARA PROFESIONALES

Antonio Cubillo Herráiz

 

 

PERFIL DEL PACIENTE SOLICITANTE DE ANTICONCEPCIÓN DE EMERGENCIA

M.ª Teresa Rodríguez Corral, Pilar del Campo Rodríguez, M.ª Jesús Robles Suárez,

Rebeca Garrrido Vicente, Miryam Martín Ballesteros y José Ángel Nieto Barbero


 

EDITORIAL

 

En octubre de 2009 tuvo lugar en Valladolid el VIII Congreso Estatal de Profesionales de la Sexología con el título «Otros horizontes... Nuevas realidades».

 

En el Anuario 11 de la AEPS se publicaron solo 17 de las ponencias allí presentadas. Finalmente, la anterior editora se comprometió a dar cabida a más voces en el próximo Anuario, y esto es lo que presentamos ahora: 12 ponencias adicionales, que dan una idea más cabal de los contenidos del Congreso de Valladolid. Agradecemos una vez más la colaboración de los ponentes para poner sus trabajos negro sobre blanco, y esperamos que la paciencia se haya visto recompensada con el resultado final.

 

Si efectivamente se atisban otros horizontes y nuevas realidades, habrá de ser el lector quien lo juzgue.

 

José Luis Beiztegui Ruiz de Erentxun

Juan Lejárraga Vera

 

 

 

 

 


CONSUMO DE MATERIAL PORNOGRÁFICO EN JÓVENES ESPAÑOLES: DIFERENCIAS EN FUNCIÓN DE LA EDAD, SEXO Y ORIENTACIÓN SEXUAL

Cristina Giménez García, Sandra Gómez Martínez, Rafael Ballester Arnal y Beatriz Gil Julia Departamento de Psicología Básica, Clínica y Psicobiología

Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. Universidad Jaume I de Castellón Avda. Sos Baynat s/n 12071 Castellón. Tfno.: 964 72 97 18. Fax: 964 72 92 67

gimenezc@psb.uji.es

 

 

Resumen

 

A lo largo de la historia, la concepción de la pornografía ha evolucionado enormemente. No obstante, todavía es un campo muy desconocido y en renovación debido a fenómenos como Internet, que facilita su accesibilidad. El presente trabajo analiza el uso de la pornografía, específicamente la distribuida por Internet en población joven, en función del sexo, edad y orientación sexual. 1264 estudiantes de las Universidades de Castellón y de Valencia, con edad media de 20.48 años (DT=2.17), respondieron de manera anónima y confidencial a la Batería Exploratoria de Adicción al Cibersexo (BEAC) y otras preguntas sobre el comportamiento sexual. El 36% de los jóvenes informó utilizar la pornografía, encontrándose diferencias significativas entre los grupos. En cuanto al cibersexo, un 28% de los jóvenes ha buscado alguna vez material sexual en Internet y la media de horas/semana que se conectan a páginas sexuales es de 0.66 (DT=4.62), encontrándose también diferencias significativas entre los grupos, siendo los hombres y los bisexuales los que más se conectan. A nivel general, nuestro estudio revela un uso muy extendido del material pornográfico, especialmente entre la población masculina, y apoya aquellas tesis que abogan por la importancia que las nuevas tecnologías pueden tener sobre el comportamiento sexual.

 

Palabras clave: Pornografía, jóvenes, cibersexo, sexo, estudiantes universitarios.

 

 

Summary

 

CONSUMPTION OF PORNOGRAPHIC MATERIAL IN SPANISH YOUTH: DIFFERENCES BY AGE, SEX AND SEXUAL ORIENTATION

Throughout history, the concept of pornography has changed enormously. However, it is still a largely unknown and under renovation field, due inter alia the emergence of Internet, which facilitates access to pornography. The aim of this study was to analyze the use of pornography, specifically the internet distributed, in young people depending on their sex, age and sexual orientation. 1264 students from the University of Castellón and Valencia with a mean age of 20.48 years (SD = 2.17) responded to Exploratory Battery Cybersex Addiction (BEAC) and other questions about sexual behavior youth voluntarily,  anonymously  and  confidentially.  36%  of  youth  reported  using  pornography.  There  are significant differences between groups. For cybersex, 28% of students have ever looked for sexual material on the internet. The average hours per week connecting to Internet sex sites is 0.66 (SD=4.62) and there are also significant differences between groups, being men and bisexual people who spend more time online. In general, our study reveals a widespread use of pornographic material especially among the male population, and supports thesis about the possible influence that new technologies may have on sexual behavior.

 

Keywords: pornography, youth people, cybersex, sex, college students.

 

 

 


1.  Introducción

 

A lo largo de la historia, la concepción de la pornografía ha evolucionado enormemente. A nivel científico, el foco de estudio se ha desplazado desde su vinculación con la violencia y agresión sexual, al examen de su influencia sobre aspectos relacionados con la vivencia de una sexualidad saludable tales como las fantasías sexuales (Deloy, 2007).

 

Las nuevas tecnologías, como Internet, proporcionan privacidad, novedad y accesibilidad para las personas usuarias de pornografía. Debido al aumento de uso de Internet, la exposición al  material  sexual  explícito forma parte del día a día de los jóvenes (Haggstrom-Nordin et al., 2005; Sorensen, 2007), aun cuando éstos no busquen explícitamente pornografía (Mitchell, Finkelhor, & Wolak,  2003).

 

Si bien es cierto que no conocemos demasiado los efectos y consecuencias del uso de la pornografía por ser éste un campo desconocido y en constante renovación, el modelado negativo que ofrece respecto a algunas conductas sexuales podría tener influencias negativas, por ejemplo, en la realización de prácticas de riesgo. Por otra parte, Young (2000) afirma que la pornograa online y los chats proporcionan un medio para desarrollar con facilidad patrones compulsivos del uso de Internet. Además, las cifras sugieren que alrededor del 70% del total de dinero gastado en Internet se destina a material sexual explícito (Cooper, 2002), lo que puede suponer un problema económico para la persona usuaria.

 

Algunos autores hablan también del efecto perjudicial que, en ocasiones, puede tener el uso de la pornografía sobre la pareja de la persona usuaria (Buhler, 2008). Así, se ha asociado el uso de material sexual explícito con un mayor número de relaciones sexuales con la pareja estable, lo cual no es perjudicial en sí mismo, pero puede serlo si la pareja no está de acuerdo con la frecuencia de las relaciones. Se ha asociado también a un mayor número de relaciones sexuales en la primera cita y un mayor número de contactos sexuales ocasionales (Forsberg, 2005). Asimismo, se habla de una relación inversa entre el uso de pornograa y la satisfacción de la relación de pareja, como resultado de expectativas no cumplidas por la pareja sexual y las posibles infidelidades (Deloy, 2007). De la misma manera, otros estudios han encontrado que las parejas de las personas usuarias, generalmente las mujeres, consideran que hacer uso de la pornograa es equivalente a «hacer trampas» en la relación de pareja (Paul, 2005). Finalmente se habla de que el cibersexo se puede convertir en una forma adictiva de pornografía, dada su accesibilidad, asequibilidad, y el anonimato que proporciona (Cooper, 2002).

 

No obstante, algunos autores también hablan de algunos posibles efectos positivos que puede tener el uso de la pornografía, por ejemplo, facilitando las conexiones interpersonales positivas, incluyendo el desarrollo sano de relaciones románticas. Mediante Internet se reduce la importancia de los atributos físicos en el desarrollo de la atracción y se mejoran otros factores como la proximidad, la simpatía, la similitud, las autorrevelaciones mutuas, etc. promoviendo la intimidad emocional en lugar de la atracción sexual (Cooper & Sportolari, 1997).

 

Dado que para estudiar los efectos que puede tener la pornografía sobre determinada población es necesario conocer antes el uso que se le da a la misma; nuestro objetivo es analizar el uso que la población joven (en función de su sexo, edad y orientación sexual) hace de la pornografía en general, prestando especial atención a la que se distribuye a través de Internet.

 

 

2.  Método

 

2.1.  Participantes

 

En el presente estudio participaron 1264 estudiantes de la Universitat Jaume I de Castellón y de la Universitat de València. De ellos, el 37% eran hombres y el 63% mujeres, con edades comprendidas entre 18 y 26 años (x= 20.48; DT=2.17).

 

2.2.  Medidas e instrumentos

 

Los participantes respondieron de manera voluntaria, anónima y confidencial a la batería exploratoria de Adicción al Cibersexo (BEAC) y otras preguntas sobre el comportamiento sexual de los jóvenes.

 

La batería exploratoria de Adicción al Cibersexo (BEAC) está compuesta por el Cuestionario de Adicción a  Internet  (Young, 2003), la adaptación del Internet Sex Addiction Test (Delmonico, 1997) realizada por Ballester, Gil, Gómez y Gil (2010), así como otras preguntas sobre pornografía en general.

 

El  Cuestionario  de  Adicción    Internet de Young (2003) se compone de 20 ítems tipo Likert con 5 alternativas de respuesta (raramente, ocasionalmente, frecuentemente, a menudo y siempre). Las subescalas de este cuestionario en su versión original han demostrado buena consistencia interna (α=0.54 y 0.82) (Widyanto y McMurran, 2004). La fiabilidad de la versión española se ha mostrado también adecuada (α=0.91) en una muestra española de universitarios (Salmerón, Ballester, Gómez y Gil, 2009).

 

El Internet Sex Screening Test —ISST— de Delmonico (1997) consta de 25 ítems que se contestan con verdadero o falso. Estos ítems miden la conducta sexual online. La fiabilidad de las subescalas del cuestionario oscila entre 0.51 y 0.86 (Delmonico y Miller, 2003). La versión española de este cuestionario, validada por Ballester, Gil, Gómez y Gil (2010), ha mostrado buena fiabilidad con una consistencia interna α=0.88 y una estabilidad temporal de α=0.84.

 

2.3.  Procedimiento

 

Durante la campaña de prevención del VIH del año 2009, llevada a cabo el día 1 de diciembre en conmemoración con el día del sida en las mencionadas universidades, se les pidió a los interesados que respondieran de manera anónima y confidencial a la batería exploratoria de Adicción al Cibersexo (BEAC). Ninguno de los participantes recibió ningún tipo de compensación económica por la contestación al cuestionario.

 

 

3.  Resultados

 

Respecto al uso de la pornografía en sentido general, el 36 % de los jóvenes dijo utilizarla entre algunas y muchas veces (ver gráfico 1), encontrándose diferencias significativas en función del género, la orientación sexual y la edad.

 

En cuanto al género, se han encontrado diferencias significativas (t(1226)=24.43; p<0.000) a favor de los hombres (74%) frente a las mujeres (14%). Por lo que respecta a la orientación sexual, se han encontrado diferencias  significativas  (F=16.771;  p<0.000)

 

 

 

 

Gráfico 1. Frecuencia de uso de la pornografía en jóvenes

 

 


en el uso de la pornografía. Así, quien más uso hace de la pornografía es la población bisexual, seguida de la homosexual, y por último la heterosexual (véase gráfico 2). Finalmente, se han encontrado correlaciones significativas y positivas entre el uso de la pornografía y la edad (r=0.170; p<0.000), es decir, a medida que aumenta la edad aumenta el uso de la pornografía.

 

Por lo que respecta al cibersexo, los resultados muestran que un 28% de los jóvenes ha buscado alguna vez material sexual en Internet. La media de horas a la semana que


 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 2. Frecuencia de uso de la pornografía según género y orientación sexual

 

 


se conectan a páginas sexuales de Internet es de 0.66 (DT=4,62), encontrándose de nuevo diferencias significativas en función del sexo (t  (1120)=5.546;  p<0.000).  Así,  tal    como se puede ver en la gráfica 3, los hombres dedican una media  semanal  de  1.68  horas al sexo frente a las mujeres que le dedican únicamente una media de 0.10 horas semanales (ver gráfico 3). Por lo que respecta a la orientación sexual, se han encontrado diferencias significativas (F=36.928; p<0.000), siendo las personas que se declaran bisexuales las que más horas semanales le dedican al cibersexo. Así, son 6.64 horas las dedicadas por la población bisexual a consultar páginas sexuales de un total de 13.08 horas (DT=6.63) que están conectados a  Internet durante la semana. Los  heterosexuales dedican 0.45 horas (DT=3.05) de 8.73 horas (DT=11.71) que pasan en Internet a la semana. Y los homosexuales invierten 0.40 horas (DT=0.71) al cibersexo de 8.68 horas (DT=7.23) que dedican a Internet semanalmente.

 

Por último, los resultados indican que  el uso del cibersexo cambia en función de la edad, encontrándose diferencias significativas (F=5.277; p<0.000). Finalmente, se han encontrado correlaciones significativas positivas entre el uso de la pornografía en general y el cibersexo (r=0.529; p<0.000).


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 3. Media de tiempo de conexión a sitios sexuales en Internet en función del género y la orientación sexual

 

 


4.  Discusión

 

De acuerdo con nuestros resultados, el uso de la pornografía en general y del cibersexo en particular está más extendido en los hombres que en las mujeres, siendo estas más reacias a utilizar el material sexual explícito.

 

Esto concuerda con resultados de otros estudios. Así, los resultados de Hald (2007) sugieren que los hombres jóvenes consumen pornografía más frecuentemente que las mujeres jóvenes. De la misma manera, los resultados de un estudio en el que participaron 4000 estudiantes universitarios sugieren que las mujeres jóvenes describen la pornografía en términos negativos como «repugnante» y «sexualmente desagradable» (Svedin & Priebe, 2004). Una razón podría estar en los valores culturales. En la cultura occidental se acepta que los hombres consuman pornografía pero no que las mujeres lo hagan (Hammaren & Johansson, 2002). Por otra parte, el hecho de que las mujeres perciban negativamente el uso de la pornografía podría deberse también a que culturalmente resulta más difícil para las mujeres reconocer una actitud positiva hacia la pornografía (Berg, 2000; Hammaren & Johansson, 2007), lo que llevaría a un uso infrecuente de la misma debido a estas actitudes.

 

En cuanto a la orientación sexual, nuestros resultados muestran que las personas que se consideran bisexuales son las que más hacen uso tanto de la pornografía en general como del cibersexo, quizá debido a que están más abiertas a nuevas experiencias sexuales, por lo que utilizan Internet como medio para encontrar satisfacción a sus fantasías. Las personas que se consideran heterosexuales son las que hacen un menor uso de la pornografía en general, quizá debido a lo comentado anteriormente  con  respecto  al  género y la cultura. Además, el hecho de que los heterosexuales utilicen la pornografía menos podría deberse a que los estímulos sexuales de éstos se ven más representados que los del resto de colectivos fuera del material sexual explicito. Por último, aunque un alto porcentaje de homosexuales dice hacer uso de la pornografía, según los resultados son los que dicen pasar menos tiempo visitando pornografía online lo que hace pensar que tal vez utilizan  pornografía  en  otro  tipo  de  formato.

 

Además, por lo que respecta a la edad, nuestros resultados muestran que existe una relación entre la edad y el uso de la pornografía en general y del cibersexo. Lofgren-Martenson & Mansson (2010) han llevado a cabo un estudio relacionando edad y uso de la pornografía en el que los participantes son jóvenes de entre 14 y 20 años. Los resultados de dicha investigación sugieren que a medida que incrementa la edad, la curiosidad hacia la pornografía disminuye (LofgrenMartenson & Mansson, 2010) El resultado de este estudio es contrario a los resultados del presente, por lo que sería necesario tener en cuenta esta variable en estudios futuros para poder verificar qué tipo de relación existe entre ella y el uso de la pornografía.

 

A nivel general, nuestro estudio revela un uso muy extendido del material pornográfico, especialmente entre la población masculina, y apoya aquellas tesis que abogan por la importancia que las nuevas tecnologías pueden tener también en el comportamiento sexual y, en concreto, en el uso de la pornografía. En este sentido, tal y como ocurre en otros estudios, se encuentra un perfil diferencial entre las personas que más la utilizan, si bien gran parte de la muestra refiere hacerlo en algún grado. Así, dicho perfil sería hombre, bisexual y de mayor edad. Esta información es importante para establecer estrategias adecuadas y eficaces para promover un uso saludable de este material que evite que la pornografía se convierta en fuente exclusiva de información, no solo en cuanto al uso del preservativo sino también en cuanto a los estereotipos de género que perpetúa.


 

 

REFERENCIAS

 


Ballester, R., Gil, M.D., Gómez, S. & Gil, B. (2010) Propiedades psicométricas de un instrumento de evaluación de la adición al cibersexo. Psicothema, 22, 1048-1053.

Berg, L. (2000). Det dubbeltydiga talet. Unga kvinnor samtalar om pornografi [A contradictory talk. Young womens discussion of pornography]. Kvinno Vetenskaplig Tidskrift, 21(3), 41-54.

Buhler, B.M. (2008) Experiences of an LDS Spouse when her Partner used Pornography: a Phenomenological Study. Consultado en http://scholar.lib.vt.edu/theses/available/etd- 09152008-232118/unrestricted/BrandonMichaelBuhlerThesis.pdf. en diciembre 2010

Cooper, A. & Sportolari, L. (1997). Romance in cyberspace: Understanding online attraction. Journal of Sex Education & Therapy, 22, 7-14.


Cooper, A. (Ed.). (2002). Sex and the Internet: A guidebook for clinicians. New York: BrunnerRoutledge.

Delmonico, D. (1997). Internet Sex Screening Test. Disponible en http://www.sexhelp.com en diciembre de 2010.

Delmonico, D., y Miller, J. (2003). The Internet Sex Screening Test: A comparison of sexual compulsives versus non-sexual compulsives. Sexual and Relationship Therapy, 18, 261-276. Deloy J. Patterns of relationship satisfaction and sexual behavior as a function of pornography use  among college  men [dissertation].

ProQuest Information & Learning; 2007.

Forsberg, M. (2005). Blondes and others. Youth and sexuality in multicultural Sweden (Brunetter och Blondiner. Om ungdom och sexualitet i det mångkulturella Sverige). Göteborg University. Department of Social Work.

Haggstrom-Nordin, E., Hansson, U., & Tyden,

T. (2005). Association between pornography consumption and sexual practices among adolescents in Sweden. International Journal of STD and AIDS, 16, 102-107.

Hald. G. M. (2007). Gender differences Behavioral, situational and interpersonal  patterns in pornography consumption. In S. V. Knudsen, L. Lofgren-Martenson, & S.-A. Mansson (Eds.), Generation P? Youth, gender and pornography (pp. 118 132). Copenhagen: Danish School of Education Press

Hammaren. N., & Johansson. T. (2007). Pornotopia     Theoretical considerations and young pornographers. In S. V. Knudsen, L. Lofgren-Martenson, & S.-A. Mansson (Eds.), Generation P? Youth, gender and pornography (pp. 33-46), Copenhagen: Danish School of Education Press.

Lofgren-Martenson,  L.  &  Mansson,  S  (2010).

Lust, love, and life: a qualitative study of Swedish adolescents’ perceptions and experiences with pornography. Journal of Sex Research 47, 568-579.

Mitchell, K., Finkelhor, D., & Wolak, J. (2003).

The exposure of youth to unwanted sexual material on the Internet: A national survey of risk, impact, and prevention. Youth and Society, 34, 330-358.

Paul, P. (2005). Pornified: how pornography is transforming our lives, our relationships, and our families. New York, New York: Times Books. Salmeron,  P.,  Ballester,  R.,  Gómez,  S.,  y  Gil,

M.D. (2009). Adicción a Internet en jóvenes. XVIII Reunión de la SPCV. Genética y ambiente: de los endofenotipos a la intervención familiar, Peñíscola, 29 y 30 de mayo de 2009.

Sorensen, A. D., & Kjorholt, V. S. (2007). How do Nordic adolescents relate to pornography? A quantitative study. In S. V. Knudsen, L. Lofgren-Martenson, & S.-A. Mansson (Eds.), Generation P? Youth, gender and pornography (pp. 87-102). Copenhagen: Danish School of Education Press.

Svedin, C. G., & Priebe, G. (2004). Ungdomars sexualitet Attityder och erfarenheler. Avsnitt: Sexuell exploatering. Att salja sex mot ersattning/pengar [Young peoples sexuality Attitudes and experiences. Section: Sexual exploitation Selling sex for compensation/money]. Lund, Sweden: Avdelningen for BarnOch Ungdomspsykiatri, OPUSInstitutionen.

Widyanto, L. & McMurran, M. (2004). The Psychometric Properties of the Internet Addiction Test. CyberPsychology & Behavior, 7, 443-450.

Young,  K.  (2003).  Cybersexual  addiction  quiz.

Disponible  en  http://www.netaddiction.com en diciembre de 2010.

 



 

 

PREVALENCIA ENTRE LOS JÓVENES DE RELACIONES SEXUALES BAJO LOS EFECTOS DEL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS: EVOLUCIÓN EN LA ÚLTIMA DÉCADA (1999-2008)

María Dolores Gil Llario

Departamento de Psicología Clínica, Básica y Psicobiología

Universitat Jaume I de Castellón. Avda. Vicent Sos Baynat s/n 12071 Castellón de la Plana

dolores.gil@uv.es

Rafael Ballester Arnal, Cristina Giménez, Estefanía Ruiz Palomino, Beatriz Gil Julia, Sandra Gómez y Pedro Salmerón Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología

Universitat de València. Estudi General. Avda. Blasco Ibáñez, 21  46010 Valencia

 

 

 

Resumen

 

El consumo de sustancias ha acompañado desde hace tiempo a las relaciones sexuales. Su efecto desinhibidor y asociación con la diversión y placer han motivado que se mantengan relaciones bajo sus efectos, facilitando riesgos relacionados con la salud sexual, tales como embarazos no deseados e ITS por no haber utilizado preservativo, agresiones sexuales, etc. Nuestro objetivo fue analizar la prevalencia de consumo de alcohol y otras drogas antes o durante las relaciones sexuales en una muestra de 1964 jóvenes de la Universitat Jaume I de Castellón, mediante la Encuesta sobre el Sida (Ballester & Gil, 2000) y la evolución de este comportamiento en la última década. Los resultados demuestran que un gran número de los universitarios tomó alcohol o drogas en su última relación sexual, frecuencia que desde el año 2003 se mantiene estable con algunas oscilaciones. Además, alrededor del 50% no suele utilizar preservativo sistemáticamente cuando está bajo los efectos del alcohol-drogas. Se observan diferencias estadísticamente significativas en función del género y orientación sexual. El consumo de sustancias añade nuevos riesgos en la salud sexual de la población joven, por lo que sería necesario que en los programas de promoción de la salud sexual se atendiera este aspecto.

 

Palabras clave: alcohol, drogas, conductas sexuales, uso preservativo, jóvenes, evolución.

 

 

Summary

 

Substance use has long been associated with sexual relationships. Its disinhibiting effect and its association with fun and pleasure has motivated that many young people have relations under their effects, thus facilitating the risks related to sexual health such as unwanted pregnancies and STI´s for not using condoms, sexual assault, etc. Our objective was to analyze the prevalence of alcohol and other drugs consumption in a sample of 1964 young people from the Universitat Jaume I de Castellón (Spain), by the Survey about AIDS (Ballester & Gil, 2000) and the evolution of this behavior in the last decade. The results show that a large number of surveyed college students drank alcohol or took drugs at last sexual intercourse. Since 2003, this rate has remained stable with some fluctuations. In addition, about


 

50% do not usually use condoms consistently when they are under the influence of alcohol or drugs. Statistically significant differences were observed according to gender and sexual orientation. Substance use added new risks to sexual health of young people so it would be necessary to consider this aspect in programs promoting sexual health.

Keywords: alcohol, drugs, sexual behavior, condom use, young people, evolution.

 

 

 


1.  Introducción

 

El consumo y abuso de alcohol y otras drogas constituye uno de los mayores problemas de salud pública de nuestra sociedad. Según la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y  Drogas en España (EDADES), realizada por el Observatorio Español sobre Drogas  (2009), en 2007 un 60% de la población joven había bebido alcohol en los últimos treinta días anteriores a la encuesta, concentrándose el consumo en los fines de semana, especialmente en los jóvenes  entre  15  y  34  años. La proporción que lo había hecho en este mismo período diariamente fue más reducida, alrededor del 10,2% de la población entrevistada. A pesar de que el alcohol es la droga más socialmente aceptada  y  extendida entre la población, los datos  del  estudio nos indican la presencia de consumo de otros tipos de  droga  como  el  cannabis  (10,1%), la cocaína (3%), el éxtasis (1,2%), las anfetaminas/speed (0,9%) o los alucinógenos (0,6%). Se encuentran diferencias de género, siendo más altas las frecuencias de consumo en los chicos que en las chicas en todas las drogas, aunque las diferencias se han reducido en los últimos años en el caso del alcohol o el cannabis. En cuanto a la evolución de la frecuencia de consumo de las diferentes sustancias se observa un aumento en el año 2001 en el caso del alcohol, el éxtasis y las anfetaminas, en el  2003  del  cannabis  y en el 2005 de la cocaína, y una prevalencia estable en el caso de los alucinógenos. Hasta la actualidad, todas las sustancias han sufrido un pequeño descenso en el porcentaje de consumo, excepto la cocaína y el éxtasis que se han mantenido constantes con respecto a la encuesta realizada en 2005.

 

En un reciente estudio epidemiológico realizado con 574 jóvenes de entre 18 y 24 años de la Comunidad Valenciana se obtuvo que el 60% de los encuestados consumía habitualmente alcohol, sobre todo los fines de semana en dosis elevadas. La influencia del género siguió en la misma línea de los datos obtenidos por las instituciones gubernamentales, encontrando una media de frecuencia de consumo mayor en los chicos que en las chicas. Las principales motivaciones para consumir fueron por facilitar la  diversión, las relaciones sociales y por evadirse de los problemas (Ballester y Gil, 2009).

 

Se trata por tanto de un grave problema que afecta a una buena parte de la sociedad, en su mayoría joven, y de forma diferencial en función del género. El abuso del alcohol y las drogas genera múltiples problemas personales e individuales tales como el comportamiento agresivo o violento, el déficit en el ajuste psicológico, el desarrollo de trastornos o la asociación con muertes en accidentes de tráfico. A pesar que las consecuencias que el consumo de sustancias tiene para la salud son numerosas, se caracteriza por una escasa percepción de riesgos asociados. Las investigaciones han demostrado que mantener relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol o de otras drogas reduce las probabilidades de adoptar una medida preventiva eficaz (Cerwonka, Isbell & Hansen, 2000, Stoner, George, Peters y Norris, 2007). Diferentes teorías han intentado explicar el consumo de sustancias en relación con conductas sociales como las relaciones sexuales o el uso de preservativo. Por ejemplo, mientras la Teoría del Conflicto Inhibido predice que el consumo de alcohol disminuirá la frecuencia de uso del preservativo sólo en aquellas personas que presenten más conflicto con su utilización, la Teoría de la Expectativa predice un efecto sólo en aquellas personas que tengan fuertes creencias sobre los efectos del alcohol en la conducta de riesgo sexual (Dermen y Cooper, 2000).

 

Los efectos conductuales del alcohol/drogas son multifactoriales, incluyendo desinhibición social o interferencia en el juicio o en la toma de decisión, lo cual quizá permite una alta exposición al riesgo. Por una parte, los consumidores de estas drogas tienen una percepción incrementada respecto a la posibilidad de tener un encuentro sexual lo que implicaría mayor probabilidad de realizar conductas de riesgo. En este sentido, el consumo de alcohol/drogas se ha asociado con la realización de conductas sexuales de alto riesgo, como la no utilización del preservativo, y por lo tanto con la infección por el VIH en muestras de estudiantes universitarios de diferentes países (Dalrymple, 2007, Dunn, Bartee y Perko, 2003, Gullete & Lyons, 2005, LaBrie, Earleywine, Schiffman, Pedersen & Marrito, 2005, Takakura, Wake y Kobayashi, 2007, Trepka, Kim, Pekovic, Zamor, Velez & Gabaroni, 2008).

 

Por otra parte, parece que la ingesta previa o simultanea de alcohol/drogas u otras condiciones ambientales estimulantes de carácter extraordinario, pueden potenciar los factores emocionales. Como consecuencia, se dificulta el continuo de la lógica de cualquier operación cognitiva que se lleve a cabo, por ejemplo, la decisión y manejo del propio preservativo. De  aquí que  en un  reciente estudio realizado con estudiantes universitarios, éstos se percibían a mismos poco eficaces para utilizar el preservativo bajo condiciones de consumo de alcohol o drogas (Ruiz, Ballester, Gil, Gil & Giménez, 2009). En otros casos, la ingesta de estas sustancias puede ser empleada como una excusa, con un gran reconocimiento social, para eximir de la responsabilidad de la realización de las conductas de riesgo (Ubillos, 2000). Alternativamente, otros autores hablaron de la existencia de una personalidad de riesgo asociada a conductas sexuales desprotegidas y uso de alcohol o drogas (Kalichman, Cain, Zweben y Swain, 2003). Sin embargo, la naturaleza de estas asociaciones y sus implicaciones en los programas de reducción del riesgo sexual todavía no están claras. Resulta urgente la necesidad de desarrollar programas de prevención y promoción de la salud  sexual que partan de un conocimiento realista y exhaustivo de los factores que intervienen en la realización de conductas sexuales de riesgo, sobre todo en los jóvenes como grupo de especial riesgo. A su vez, estos esfuerzos preventivos necesitarán considerar el género, la edad, la etnia (Randolph, Torres, GoreFelton, Lloyd y McGarvey, 2009) o el tipo de pareja (Cooper y Orcutt, 2000), como variables relevantes dentro de un largo sistema de factores interconectados para adaptar las estrategias preventivas a la muestra con la que estamos trabajando. Por otra parte, dada la rapidez de los cambios sociales resulta importante contar con una evaluación lo más aproximada posible a las características de la etapa en la que estamos desarrollando las intervenciones.

 

 

2.  Método

 

2.1.  Participantes

 

Se empleó una muestra de estudiantes de las distintas Facultades de la Universitat Jaume I de Castellón, que acudieron a mesas divulgativas organizadas por la Unidad de Investigación sobre Sexualidad y Sida (UNISEXSIDA) con motivo del Día del Sida. De los 7964 participantes que constituían el total de la muestra, 4961 eran mujeres (62,3%) y 3003 hombres (37,7%). El rango de edades estaba comprendido entre 18 y 26 años (x=21,17, DT=2,27). Según la orientación sexual, la mayoría de la muestra se autodefinió como heterosexual (94,6%) y, en menor medida, como bisexual (el 3,5%) u homosexual (1,9%).

 

2.2.  Instrumento

 

La medida de evaluación utilizada fue la Encuesta sobre el SIDA (ENSI) de Ballester y Gil (2000). Este instrumento está compuesto por un total de 25 ítems de respuesta variada que consta de varios apartados: frecuencia y tipo de relaciones sexuales mantenidas, utilización de preservativo, probabilidad de riesgo percibido, temor asociado y autoeficacia, entre otras. En general, se intenta recoger aquellas variables que en los distintos modelos de prevención (el Modelo de Creencias de Salud, Modelo de Acción Razonada, Modelo de Aprendizaje Social, entre otros) se han considerado relevantes para la prevención de las conductas de riesgo.

 

Los datos de consistencia interna y fiabilidad test-retest del instrumento son adecuados, obteniéndose un Alpha de Cronbach de 0.620 y una correlación de 0.840 respectivamente (Ballester, Gil & Giménez, 2007). Obtuvo además una buena puntuación de validez concurrente, 0.79, con el Cuestionario de Prevención del Sida de Ballester, Gil, Guirado y Bravo (2003).

 

De acuerdo con el objetivo del presente estudio, se han utilizado los ítems 14 y 15 del cuestionario, los cuales evalúan mediante una respuesta dicotómica  el  consumo de sustancias antes o durante las relaciones sexuales:

 

2.3.  Procedimiento

 

La obtención de los datos se llevó a cabo entre los cursos académicos de 1999 y 2008, en el marco de las actividades relacionadas con la prevención del VIH y la promoción de la salud sexual, que la Unidad de Investigación sobre Sexualidad y Sida realizaban en el contexto universitario. Los sujetos participaron en las mesas divulgativas creadas


con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Lucha contra el Sida por la Unidad de Investigación Sobre Sexualidad y Sida de la Universidad Jaume I de Castellón, para sensibilizar y ofrecer a los estudiantes información al respecto. El cuestionario fue cumplimentado voluntariamente, de forma individual y anónima, de manera que se garantizara completamente la confidencialidad de los datos recogidos.

 

2.4.  Análisis estadísticos

 

Los análisis estasticos se realizaron con el paquete estastico SPSS-17. Por una parte, para examinar el consumo de alcohol u otras drogas de los estudiantes universitarios se utilizaron estadísticos de frecuencia en función del año de evaluación. Y por otra, se analizó, mediante la prueba estadística paramétrica Chi cuadrado, la presencia de diferencias significativas en función del género y la orientación sexual de los participantes.

 

 

3.  Resultados

 

3.1.  Evolución  de  frecuencia de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol y otras drogas desde 1999 hasta 2008

 

Como podemos observar en la figura 1, el consumo de  alcohol  antes  o  durante una relación sexual es superior al de otro tipo de droga a lo largo de todo el periodo de años que comprende el presente estudio. Sin embargo, cabe hacer referencia al porcentaje también significativo de personas que dicen haber mantenido relaciones sexuales bajo los efectos de otro tipo de drogas. A partir del año 2003 la prevalencia creció considerablemente respecto a años anteriores. Así, en el caso del alcohol, se obtiene una diferencia de un 0,4% en 1999 a un 19,1% en 2003 y, en el caso de otras drogas, de un 0,3% en 1999 a un 7,4% en 2003. El porcentaje continuó aumentando en ambos casos hasta el año 2004 en el que se obtuvo el pico más alto en el caso de otras drogas, con un 9% de la muestra que afirmaba haber estado bajo los efectos de drogas en su última relación sexual y hasta el año 2005 en el caso del alcohol, con un 22,3% de la muestra que apuntaba haber estado bajo los efectos de esta sustancia en su última relación sexual. Podemos seguir viendo en la figura que el porcentaje de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol a partir del 2005 ha ido disminuyendo mínimamente, volviendo la tendencia a aumentar en el año 2008. Por lo que respecta al consumo de otras drogas, también se observó un descenso a partir del 2004, aumentando considerablemente en el año 2007 hasta igualar el porcentaje obtenido en el año que se obtuvo el punto más alto. Los últimos datos de 2008 nos vuelven a sugerir una disminución en el porcentaje con respecto a años anteriores.


 

 

 

Figura 1. Evolución de la frecuencia de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol y otras drogas

 

 


3.2.  Frecuencia de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol y otras drogas: resultados diferenciales en función del género y la orientación sexual

 

Si atendemos a la variable género (véase figura 2) de la muestra  observamos  que los hombres obtienen un porcentaje medio superior tanto en la frecuencia de consumo de alcohol (29,3%) como de otras drogas (12,7%) en su última relación sexual, con respecto a las mujeres (17% y 5,6%, respectivamente). Estas diferencias se muestran estadísticamente significativas  realizando un Chi-cuadrado tanto en el caso del alcohol (Chi2=146,219, p≤0.000) como de otras drogas (Chi2=112,710, p≤0.000).


 

 

 

Figura 2. Frecuencia de relaciones sexuales bajo los efectos del alchol y otras drogas en función del género y prueba Chi-cuadrado

 

 


Por otra parte, en función de la orientación sexual observamos (véase figura 3) que el grupo de personas que se considera bisexual es quien informa de un mayor porcentaje medio de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol (38,6%) y de otras drogas (24,7%) seguido d lo homosexuales (21,9%  y  14,5%,  respectivamente)  y  de los heterosexuales (21,3% y 7,6%, respectivamente). Obtenemos también diferencias significativas a nivel estastico en ambos casos, en el alcohol (Chi2=58,245, p≤0.000) y en las drogas (Chi2=106,575, p≤0.000).


 

 

 

Figura 3. Frecuencia de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol

y otras drogas en función de la orientación sexual y prueba Chi-cuadrado

 

 


4.  Discusión

 

Los últimos informes del Observatorio Nacional sobre Drogas (2009) informan que el consumo de sustancias sigue teniendo una alta incidencia entre jóvenes, especialmente entre 15 y 34 años. El fenómeno del consumo ha experimentado cambios en los patrones de consumo, el cual evoluciona hacia un uso nocturno, a menudo relacionado con el ocio nocturno y las relaciones esporádicas, la búsqueda de la sobreestimulación y la experimentación, y un descenso en la percepción de la gravedad, por lo que en la actualidad se considera una de las principales preocupaciones sociales por las consecuencias negativas que puede conllevar a nivel físico y psicológico. Como indican Cerwonka et al. (2000) o Stoner et al. (2007), el consumo de alcohol o de otras drogas influye en la capacidad de decisión a la hora de tomar una medida preventiva en una relación sexual. En el trabajo presentado por Ruiz et al. (2009) una amplia muestra de jóvenes universitarios decían sentirse poco eficaces para utilizar el preservativo bajo condiciones en las que hubieran consumido alcohol o drogas. En este sentido encontramos en nuestro estudio que un alto porcentaje de la muestra tomó alcohol u otras drogas en su última relación sexual, hecho que reduce la probabilidad de optar por una medida preventiva eficaz, como el uso del preservativo, y aumenta por tanto el riesgo de ITS o de infección por VIH. Esta relación es demostrada en otros estudios como el de Dalrymple (2007), Duna et al. (2003), Gullete et al. (2005), LaBrie et al. (2005), Takakura et al. (2007) o Trepka et al. (2008) con muestras de estudiantes universitarios de otros países. Observando las gráficas que muestran la evolución de la frecuencia de relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol o las drogas, vemos que la prevalencia se ha multiplicado en los últimos 10 años; por ejemplo, en el caso del alcohol el porcentaje ha pasado del 0,4% en el año 1999 al 20% en el año 2008. Nuestros datos coinciden con los informes emitidos por las instituciones gubernamentales españolas en los cuales se describe que se ha experimentado un mayor crecimiento del consumo de sustancia en el mismo periodo de tiempo. Si bien es cierto que el género o la orientación sexual de la muestra pueden considerarse variables relevantes a la hora de trabajar la prevención, también lo es que los pocos estudios encontrados no tenían en cuenta algunos de estos factores o no obtenían resultados claros. Consideraremos como ejemplo la investigación realizada por Randolph et al. (2009) en la que se evaluaron el rol del género y la edad en una muestra 425 estudiantes universitarios. Estos autores obtuvieron que ser hombre y tener más edad estaba relacionado con la mayor frecuencia de relaciones sexuales desprotegidas bajo los efectos del alcohol. En nuestro estudio se obtienen diferencias significativas a nivel estadístico en cuanto al género y  a  la  orientación  sexual de la muestra, siendo el grupo de hombres y de bisexuales los que informan de un mayor porcentaje de relaciones sexuales bajo condiciones de consumo de alcohol y otras drogas. Los resultados de la influencia del  género son congruentes con los obtenidos por el Observatorio Nacional sobre Drogas  (2009) en  cuanto  al  mayor  consumo  de  sustancias por parte de los varones de todas las edades. La socialización y aceptación del consumo de sustancias (sobre todo del alcohol) entre la población joven en el ámbito sexual dificulta la prevención de diferentes problemas físicos y psicológicos, a la vez que facilita la realización de conductas de riesgo como las prácticas sexuales no seguras. Teniendo en cuenta que en la actualidad, los comportamientos sexuales de riesgo suponen una vía de transmisión importante para la infección por VIH a nivel mundial, y que como indica ONUSIDA (2008), la población joven representa la mitad de nuevas infecciones en el mundo y alrededor del 30% de nuevas infecciones en nuestro país en este último año, se hace más urgente atender a aquellos factores que puedan estar influyendo en su realización. Del mismo modo, se hace necesario analizar la influencia de otras variables como el género, la edad, la orientación sexual, el tipo de pareja, entre otras, que puedan estar modulando estas asociaciones, de tal forma que se puedan adaptar las intervenciones preventivas y mejorar su eficacia.


 

 

REFERENCIAS

 


Ballester, R. y Gil, M.D. (2009). ¿Por qué los jóvenes se dan atracones de alcohol los fines de semana? Estudio sobre creencias y actitudes relacionadas con este patrón de consumo y diferencias de género. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 14 (1), 25-35.

Ballester R, Gil M.D. y Giménez C. (2007).

Análisis psicométrico de la «Encuesta sobre el Sida» (ENSI): Fiabilidad y  validez.  En:  Libro de resúmenes del X  Congreso  Nacional sobre sida «Sida, un nuevo escenario», San Sebastián,  SEISIDA,  p.135.

Cerwonka, E., Isbell, T. & Hansen, C. (2000) Psychosocial factors as predictors of unsafe sexual practices among young adults. AIDS Education and Prevention, 12(2), 141-153.

Cooper, M. L. y Orcutt, H. K. (2000). Alcohol use, condom use and partner type among heterosexual adolescents and young adults.

Journal of Studies on Alcohol, 61(3), 413-419. Dalrymple,  R.  M.  (2007).  An  examination  of

HIV-risk behaviors among university students in Trinidad: Testing the information-motivation-behavioral skills model. Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 67(12-B), p. 7369.

Dermen, K. H. y Cooper, M. L. (2000). Inhibition conflict and alcohol expectancy as moderators of alcohols relationship to condom use. Experimental and Clinical Psychopharmacology, 8(2),  198-206.

Dunn, M. S., Bartee, R. T. y Perko, M. A. (2003). Self-reported alcohol use and sexual behaviors of adolescents. Psychological Reports, 92(1),  339-348.


Gullete, D. L. & Lyons, M. A. (2005). Sexual sensation seeking, compulsivity and HIV risk behaviours in college students. Journal of Community health nursing, 22(1), 47-60.

LaBrie, J., Earleywine, M., Schiffman, J., Pedersen, E. & Marriot, Ch. (2005). Effects of alcohol, expectancies and partner type on condom use in college males: event-level analyses. The Journal of Sex Research, 42(3), 259-266.

Kalichman, S. C., Cain, D., Zweben, A. y Swain,

G. (2003). Sensation seeking, alcohol use and sexual risk behaviors among men receiving services at a clinic for sexually transmitted infections. Journal of Studies on Alcohol, 64(4), 564-569.

Observatorio   Español   sobre   Drogas   (2009).

Situación y tendencias de los problemas de drogas en España. Consultado el 4 de Enero de 2011 de http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/ observa/pdf/oed-2009.pdf

ONUSIDA (2008). Situación de la epidemia mundial del VIH. Recuperado el 4 de Enero de 2011, de http://data.unaids.org/pub/Global- Report/2008/jc1510_2008_global_report_ pp29_62_es.pdf

Randolph, M. E., Torres, H., Gore-Felton, Ch., Lloyd, B. y McGarvey, E. L. (2009). Alcohol use and sexual risk behavior among college students: Understanding gender and ethnic differences. The American Journal of Drug and Alcohol Abuse, 35(2), 80-84.

Ruiz, E., Ballester, R., Gil, M.D., Gil, B. y Giménez, C.  (2009).  Consumo  de  alcohol y su influencia en el uso del preservativo durante las relaciones sexuales. Trabajo presentando a las XXXVI Jornadas Nacionales de Socidrogalcohol, Salamanca.

Stoner, S., George, W., Peters, L. & Norris, J. (2007). Liquid Courage: Alcohol Fosters Risky Sexual Decision-Making in Individuals with Sexual Fears. AIDS Behavior, 11(2),227-237.

Takakura, M., Wake, N. y Kobayshi, M. (2007).

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Trepka, M. J., Kim, S., Pekovic, V., Zamor, P., Velez, E. & Gabaroni, M. V. (2008). HighRisk Sexual Behavior Among Students of a Minority-Serving University in a Community With a High HIV/AIDS Prevalence. Journal of American College Health, 57(1), 77-84.

Ubillos, S. (2000). Conducta sexual e infección por VIH. En S. Yubero y E. Larrañaga (Coord.). Sida: una visión multidisciplinar. Castilla La Mancha: Universidad Castilla La Mancha.



 

 

EVOLUCIÓN DE LAS CONDUCTAS SEXUALES EN POBLACIÓN JOVEN EN LA ÚLTIMA DÉCADA (1999-2008) SEGÚN GÉNERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL1

María Dolores Gil Llario

Departamento de Psicología Clínica, Básica y Psicobiología.

Universitat Jaume I de Castelló. Avda. Vicent Sos Baynat s/n 12071 Castellón de la Plana

Rafael Ballester Arnal, Cristina Giménez, Estefanía Ruiz Palomino, Beatriz Gil Julia y Sandra Gómez Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología. Universitat de València. Estudi General. Avda Blasco Ibáñez, 21 46010 Valencia Contacto: Cristina Giménez García, gimenezc@psb.uji.es

1. Proyecto Financiado por la Universitat Jaume I-Fundació Bancaixa (P1.1B2004-18).

 

 

 

Resumen

 

Si bien es reconocida la importancia que la salud sexual tiene en la calidad de vida de la población, su estudio suele estar relegado a un segundo plano y, en todo caso, a un enfoque de riesgos que invisibiliza, tanto su multidimensionalidad como su diversidad. Este estudio persigue analizar la evolución de la realización de distintas prácticas sexuales en jóvenes, según género y orientación sexual, en la última década. Para ello participaron 7432 estudiantes universitarios que, desde 1999 a 2008, cumplimentaron la Encuesta sobre el SIDA, con información relativa a los hábitos sexuales.

 

Los resultados, apoyan la existencia de una evolución significativa de los hábitos sexuales en los últimos años, destacando el aumento de las masturbaciones. Además, tanto el género como la orientación sexual parecen definirse como variables moduladoras, arrojando mayores cambios en mujeres y heterosexuales; aunque los hombres, los homosexuales y los bisexuales, presentan una mayor frecuencia en la mayoría de prácticas. Así pues, se muestra evidente la necesidad de plantear intervenciones diferenciales en función del tipo de población que se adapten al perfil que presenta en un determinado momento histórico y, por ende, la importancia de seguir explorando la sexualidad juvenil que, de nuevo, manifiesta su heterogeneidad y que está viéndose modificada en los últimos tiempos.

Palabras clave: conductas sexuales, evolución, jóvenes, género, orientación sexual.

 

 

Summary

 

EVOLUTION OF SEXUAL BEHAVIOR AMONG YOUNG PEOPLE,

IN THE LAST DECADE (1999-2008), BY GENDER AND SEXUAL ORIENTATION

The importance of sexual health on the quality of life among people is admitted. Nevertheless, its study is usually put aside and, in any case, is associated with a risky approach that refuses its several dimensions

 

 


 

and diversity. The main purpose of this study is to analyze the evolution of different sexual practices among young people by gender and sexual orientation in the last decade. For this reason, 7432 College students participated from 1999 to 2008 and completed the «Encuesta sobre el SIDA», with information about sexual habits. Results support the existence of a significant evolution of the sexual habits in recent years, emphasizing the increase of the masturbation. In addition, both gender and sexual orientation would be modulating variables: women and heterosexual have shown more changes. Nevertheless, men, homosexuals and bisexuals have reported more frequency of practices. Thus, our results support the need to differentiate sexual interventions that consider the profile of population and, in addition, the relevance to explore youth sexuality carefully because, again, shows its heterogeneity and it has been transformed recently.

Keywords: vaginism, dyspareunia, sexual therapy, man, woman.

 

 

 


1.  Introducción

 

Si bien es  reconocida  la  importancia  que la salud sexual tiene en la calidad de vida de las personas, su estudio y conocimiento suele estar relegado a un segundo plano o, en muchos casos, ligado a un enfoque de riesgos que no tiene en cuenta sus múltiples posibilidades. En este sentido, desde gran parte de las corrientes científicas que tradicionalmente han abordado su estudio, se ha invisibilizado tanto su multidimensionalidad,  como su multiplicidad (López, 1990), negando, en demasiadas ocasiones, la gran diversidad que existe en cuanto sus concepciones, percepciones y prácticas y, por extensión, obviando el abordaje de la salud sexual de una buena parte de la población (Ballester & Gil, 1997).

 

Así pues, en la construcción biopsicosexual de las personas parecen influir factores de diversa índole que oscilan desde las variables de personalidad hasta las tradiciones culturales, contribuyendo a la  optimización  de su desarrollo sexual. En este contexto, tanto el género como la orientación sexual,  se han revelado como variables fundamentales (Lameiras & Carrera, 2009) aunque las interacciones establecidas con las manifestaciones de la sexualidad, no parecen estar claras todavía.

 

Por un lado se asume que el hecho de pertenecer a la población masculina o femenina, ha facilitado una socialización  diferenciada en el universo simbólico de la sexualidad que influye en la diversidad manifiesta del comportamiento sexual (García-Vega, Fernández & Rico, 2005). Por ejemplo, se relaciona con la diferencia que entre hombres y mujeres se observa en el desarrollo de las fantasías eróticas (Sierra, Vela-Villarroel & Martín-Oritz, 2002), el tipo de interacciones sexuales o la frecuencia de las mismas (Giménez, Ballester, Gil & Edo, 2010). Por otra parte, el hecho de que una persona se identifique como poseedora de una u otra orientación sexual también parece  mediar en la vivencia de sus prácticas sexuales o, en ocasiones, otras experiencias relacionadas; como la posible influencia que el estigma social podría tener sobre los hábitos sexuales (Chae & Ayala, 2010). Incluso, se establecen diferencias en aspectos como la aparición de algunas disfunciones que, por ejemplo, en el caso de las mujeres parecen ser más frecuentes entre heterosexuales y bisexuales (Breyer et al., 2010).

 

Así pues, dada la influencia que las tradiciones socioculturales y los espacios de socialización tienen en el desarrollo de las experiencias sexuales, es lógico considerar las transformaciones que éstas irán teniendo a lo largo del tiempo y, por tanto, la necesidad de que los profesionales atiendan a las manifestaciones que a lo largo del tiempo en los distintos  contextos  se  vayan  produciendo, para así incluirlas tanto en sus intervenciones clínicas como preventivas.

 

Considerando este contexto, si se pretende contribuir a la mejora de la calidad de vida sexual de la población, parece necesario profundizar en el estudio detallado de dichas particularidades. Asumiendo que todaa hoy es difícil encontrar estudios que profundicen en dicha diversidad, el objetivo de la presente investigación busca analizar la evolución de la frecuencia de realización de distintas prácticas sexuales en jóvenes, sen género y orientación sexual, en la última década.

 

 

2.  Método

 

2.1.  Participantes

 

La muestra estuvo compuesta por 7432 estudiantes, de la Universitat Jaume I de Castellón y la Universidad de València, con una edad promedio de 21,16 años (D.T.=3,9). En función del género, principalmente estuvo formada por mujeres que suponían el 63%, frente al 37% de los hombres. Según la orientación sexual, la mayoa de la muestra se autodefinió como heterosexual (el 93,7% de hombres y el 95,6% de las mujeres) y, en menor medida, como bisexual (el 3,7% de hombres y el 3,4% de mujeres) u homosexual (el 2,6% de hombres y el 1% de mujeres). En líneas generales, esta distribución responde a la composición general de la población universitaria de ambos centros (Ballester, Gil, Giménez & Ruiz, 2009).

 

2.2.  Instrumento

 

Con el interés de contar con un instrumento riguroso y adaptado a la población participante, se utilizó la Encuesta sobre el SIDA (Ballester & Gil, 2000) que evalúa la conducta sexual y su relación con el VIH/Sida y cuyas propiedades  psicométricas ya han sido demostradas (Ballester, Gil & Giménez, 2007): consistencia interna con Alfa de Cronbach de 0,620 y fiabilidad testretest de 0,840.

 

A través de 25 ítems de diverso formato (escala likert, preguntas dicotómicas, preguntas abiertas y preguntas de múltiple elección), se exploran conocimientos, actitudes, autoeficacia, intenciones de conducta y conducta relacionadas con la sexualidad y su influencia en la transmisión del VIH-Sida.

 

En concreto, para el presente estudio se analiza el ítem 4 que, a través de una pregunta de múltiple elección, explora el tipo de prácticas sexuales realizadas. Por un lado, se señalan específicamente, la masturbación, masturbaciones mutuas, coito vaginal, sexo oral y coito anal. Asimismo, se ha utilizado el ítem en el que las personas se autodefinen según su orientación sexual y la cuestión relativa a la auto-identificación del sexo.

 

2.3.  Procedimiento

 

Los resultados de este trabajo se incluyen en un proyecto de investigación epidemiológico más amplio desarrollado desde 1999 hasta 2008, y que persigue analizar la evolución del comportamiento sexual y su relación con algunos de los principales indicadores de riesgo para el desarrollo de una sexualidad saludable.

 

En concreto la administración del instrumento, realizada de manera individual, voluntaria y anónima a  los  estudiantes, se incluyó dentro de un programa de actividades desarrollado, anualmente, en la Estrategia de promoción de salud sexual y prevención de riesgos de la Unidad de Investigación sobre Sexualidad y prevención del Sida (Unisexsida) de la Universitat Jaume I.

 

 


2.4.  Análisis estadísticos.

 

Los datos se procesaron mediante el paquete estadístico SPSS-17 y considerando su naturaleza se asumió un análisis de contraste no paramétrico. Para comprobar la existencia de contrastes entre las puntuaciones arrojadas, en función del género, la orientación sexual y también considerando el año de evaluación, se calculó el Chi cuadrado. Además, para explorar el comportamiento de los datos en los distintos momentos de evaluación y en función de las variables independientes, se incluyeron estadísticos de frecuencia.

 

3. Resultados

 

3.1 Realización de conductas sexuales en función del género y la orientación sexual

 

En un primer término, se observa cómo todas las prácticas sexuales arrojan diferencias significativas estadísticamente según el cálculo del Chi cuadrado (ver tabla 1), teniendo en cuenta el género, sobre todo, en la práctica de las masturbaciones y el sexo oral.


 

 

Conducta

Según género

Según orientación sexual

Chi2

p

Chi2

p

 

Masturbación

 

935,11(1)

 

0,000

 

80,87(2)

 

0,000

Masturbación mutua

34,52(1)

0,000

41,10(2)

0,000

Coito vaginal

10,66(1)

0,001

117,03(2)

0,000

Sexo oral

72,39(1)

0,000

32,17(2)

0,000

Coito anal

34,52(1)

0,000

261,96(2)

0,000

 

 
Tabla 1. Análisis de diferencias en la realización de conductas sexuales

 


Asimismo, en lFigura 1se aprecique exceptuando la práctica del coito vaginal, en el que las mujeres presentan una ligera superioridad, los hombres reportan mayor frecuencia en la realización de las distintas conductas sexuales. Principalmente, se observan diferencias en la práctica de la masturbación, seguida de la masturbación mutua y el coito anal.

 

 

 

Figura 1. Realización de conductas sexuales según género

 

 

 

 


Figura 2. Realización de conductas sexuales según orientación sexual

 

 


En un segundo término, también se  aprecian diferencias en la realización de conductas sexuales en función de la orientación sexual. En concreto, tal y como muestra la tabla 1, todos los análisis de Chi cuadrado arrojan significación estadística, destacando las conductas de coito anal y coito vaginal. Además, si bien la primera parece ser más frecuente entre la población homosexual, la segunda es más informada por la población heterosexual que, exceptuando en este caso, presenta el reporte s bajo de prácticas (ver figura 2). Asimismo, cabe destacar que si bien el coito vaginal es la conducta menos notificada por la población homosexual, un 57% informa haberla realizado, siendo el coito anal la menos practicada por la población heterosexual y bisexual.

 

3.2 Evolución de la realización de conductas sexuales en función del género y la orientación sexual

 

En primer lugar se observa cómo, exceptuando la práctica del coito vaginal por los hombres, todas las conductas arrojan diferencias estadísticamente significativas en hombres y mujeres (ver tabla 2), siendo más destacables en el caso de estas últimas.


 

Tabla 2. Realización de conductas sexuales en función del género y año

 

 

Año

 

Masturbación (%)

Masturbación mutua (%)

Coito vaginal (%)

Sexo oral (%)

Coito anal (%)

H

M

H

M

H

M

H

M        H

M

1999

77

31

63

54

83

77

68

63        29

22

2000

2001

63

82

45

38

50

69

53

55

81

88

81

81

74

79

60        35

60        26

27

25

2002

77

36

61

56

84

81

62

51        14

9,3

2003

83

37

78

63

91

86

75

57        19

7

2004

2005

74

82

43

50

68

75

65

69

83

86

91

93

69

74

63        18

66        22

10,8

13

2006

79

50

68

73

82

92

70

72        20

14

2007

82

47

76

72

81

91

79

70        29

17

2008

Chi2 (p) gl=9

82

28,97

(0,001)

46

71,43

(0,000)

77

53,08

(0,000)

67

80,90

(0,000)

85

15,60

(0,076)

94

143,01

(0,000)

79

35,87

(0,000)

64        22

54,95       37,05

(0,000)  (0,000)

13

121,14

(0,000)


 

 


Así pues, en líneas generales, si bien los hombres no muestran una tendencia clara en su evolución a lo largo de los últimos años, las mujeres informan de mayor frecuencia en la mayoría de las prácticas, destacando las masturbaciones mutuas y el coito vaginal.

En función de la orientación sexual, tal y como se observa en la tabla 3, sólo la población heterosexual cambia significativamente todos sus comportamientos en estos años, aumentando sobre todo en masturbaciones, masturbaciones mutuas y coito vaginal.


 

Tabla 3. Realización de conductas sexuales en función de la orientación sexual y año

 

 

Año

Masturbación (%)

Masturbación mutua (%)

Coito vaginal (%)

 

Sexo oral (%)        Coito anal (%)

Het

Bise

Hom

Het   Bise

Hom

Het

Bise

Hom

Het  Bise

Hom

Het

Bise

Hom

1999   46

77

54

56        88

100

81

69

54

65       73

82

24

34

45

2000   51

67

33

51        67

100

81

89

100

64       89

67

27

78

67

2001   54

67

86

61        58

57

84

75

86

67       79

86

24

50

57

2002   51

2003   52

77

87

83

82

57        82

69        75

100

73

83

88

73

81

67

82

55       77

64       81

50

73

11

10

27

37

0

27

2004   56

79

64

66        79

82

89

82

41

65       82

82

12

53

41

2005   61

85

80

70        89

75

92

78

50

69       78

80

15

48

65

2006   61

2007   54

83

85

33

89

71        72

71        89

83

89

89

90

78

78

67

56

71       78

71       89

50

95

15

17

29

48

33

63

2008   58

83

73

70        89

80

92

86

47

69       83

80

14

59

73

Chi2

gl=9 51,4*

6,1

14,3

107,6* 16,2*

9,5

91,4*

3,9

11,2

54*      3,2

9,3

127,6*

13,2

16,5

*p≤0,000

 


Por su parte, la población bisexual presenta diferencias significativas a nivel estadístico en la realización de masturbaciones mutuas, aunque el comportamiento es  variable,  y en el caso de la población homosexual el aumento observado en el coito anal sería la única evolución que se acercaría más a la significación estadística.

 

 

4. Discusión

 

A través del presente estudio se ha analizado la evolución de las prácticas sexuales que, durante la última década, ha manifestado la población juvenil sen su género y orientación sexual. En este sentido, nuestro estudio apoya la existencia duna evolución significativa de los hábitos sexuales en los últimos años, al igual que ocurre en otros contextos cercanos como Portugal (Machado-Pais, 2003).


Considerando las variables de análisis, tanto el género como la orientación sexual parecen definirse como factores moduladores en el comportamiento sexual de los jóvenes, tal y como sucea en estudios previos realizados con población joven (Giménez,  Ballester, Gil & Edo, 2010; Sierra, Vela-Villarroel & Martín-Oritz, 2002). Considerando por un lado el tipo de población, se presentan mayores cambios en mujeres y heterosexuales. Por otro, teniendo en cuenta el tipo de práctica, la masturbación mutua sería la que presentaa mayor índice de cambio puesto que su evolución resulta significativa tanto en la población bisexual como en la heterosexual, si bien solamente en esta última revela una tendencia ascendente, al igual que ocurre con la masturbación solitaria y el coito vaginal.

 

A nivel general y respecto al género, también la masturbación destacaría entre las diferencias manifestadas por hombres y mujeres, como ya ocurría en el estudio de Petersen & Hyde (2010). Asimismo, el estudio confirma datos aportados recientemente que informan de una mayor frecuencia de coito vaginal entre las mujeres respecto a otras prácticas como el coito anal (Faílde, Lameiras & Bimbela, 2008). Dicha práctica, junto a la del coito vaginal, es la que mayormente se diferenciaría según la orientación sexual.

 

Dada esta diversidad, parece evidente la necesidad de seguir explorando (cualitativa y cuantitativamente) sobre la heterogeneidad conductual en la sexualidad juvenil y su evolución en el tiempo, para así contribuir de una manera más eficaz en la promoción de su salud sexual. En este sentido, la necesidad de plantear intervenciones diferenciales en función del tipo de población que se adapten a su perfil epidemiológico y a su manifiesta pluralidad.


 

 

REFERENCIAS

 

Ballester, R. y Gil M.D.  (1997).  Salud  Sexual (II). Estudio de actitudes sexuales en nuestro contexto. Análisis y Modificación de Conducta, 23 (68), 181-209.

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Ballester, R., Gil, M.D., Giménez, C. y Ruiz,

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Breyer,  B.  N.,  Smith,  J.  F.,Eisenberg,  M.  L.,

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Faílde, J.M, Lameiras, M., Bimbela, J.L. (2008).

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García-Vega, E., Fernández, P. y Rico, R.A. (2005). Género y sexo como variables moduladoras del comportamiento sexual en jóvenes universitarios. Psicothema, 17(1), 49-56.

Giménez, C., Ballester, R., Gil, M.D. y Edo.

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Lameiras, M. y Carrera, M.V. (2009). Educación sexual: de la teoría a la práctica. Madrid: Pirámide.

López, F. (1990). Educación sexual. Madrid: UNED.

Machado-Pais,  J.   (2003).   Sexualidad   juvenil y cambio social: el caso de Portugal. Salud pública de México, 45 (1), 26-33.

Petersen, J. y Hyde, J.S. (2010). Gender differences in sexuality. En: J.C. Chrisler y D.R. McCreary (Ed.). Handbook of gender research in psychology, Vol 1: Gender research in general and experimental psychology (pp. 471-491). Nueva York:  Springer  Science.

Sierra, J.C., Vera-Villarroel, P. y Martín-Ortiz,

J. D. (2002). Conductas sexuales, satisfacción sexual y fantasías sexuales:  Diferencias por género y nacionalidad. Avances en Psicología Clínica Latinoamericana, 20, Special issue: Masculinities   and   feminities.   57-62.

 

 


 

 

HÁBITOS SEXUALES DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL DE LOS TRABAJADORES MASCULINOS DEL SEXO QUE EJERCEN EN PISOS ORGANIZADOS

Estefanía Ruiz Palomino, Pedro Salmerón Sánchez y Rafael Ballester Arnal Universidad Jaume I de Castellón. Facultad de ciencias Humanas y Sociales Avda. Sos Baynat s/n 12071 Castellón. Tfno.: 964 729 719/726 eruiz@psb.uji.es / psalmero@guest.uji.es / rballest@psb.uji.es

M.ª Dolores Gil Llario

Universidad de Valencia. Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología

Avda. Blasco Ibáñez, 21 46010 Valencia

dolores.gil@uv.es

 

 

 

Resumen

 

En la literatura científica existe una carencia de estudios sobre Trabajadores Masculinos del Sexo (TMS). La mayoría se centra en aspectos relacionados con el VIH y, en ocasiones, olvidan indagar características de su actividad profesional que, dada la heterogeneidad de este colectivo social, son necesarias para plantear estrategias eficaces de prevención. El objetivo de este estudio es explorar aspectos relacionados con la actividad profesional de un grupo de TMS de las ciudades de Castellón y Valencia. Las prácticas más demandadas son penetración y sexo oral, aunque aparecen otras como masturbación, besos, caricias o compañía. Encontramos prácticas que los TMS se niegan a realizar, principalmente cualquier práctica sexual sin preservativo por temor a una infección. Las personas usuarias son mayoritariamente hombres, con edades entre los 30 y los 70 años y un nivel socioeconómico medio-alto. La posibilidad de la infección por VIH está muy presente en la actividad profesional del colectivo de TMS por lo que se niegan a realizar prácticas sexuales con sus clientes que les puedan suponer un riesgo de infección. Conocer las características diferenciadas del trabajo sexual ejercido por hombres facilitará la adecuación de programas de prevención e intervención de VIH y otras ITS a su realidad psicosocial.

 

Palabras clave: trabajador masculino del sexo, clientes, prácticas sexuales, realidad psicosocial,  VIH

 

 

Summary

 

SEXUAL BEHAVIORS RELATED TO THE PROFESSIONAL ACTIVITY OF MALE SEX WORKERS ENGAGED IN ORGANIZED FLATS

Scientific literature about male sex  workers  (MSW)  is  poor.  Most  of  them  focus  their  attention  on HIV and sometimes they forget to investigate characteristics of their work needed to elaborate effective prevention strategies given the heterogeneity of this group. The aim of this study is to explore some aspects about MSW professional activity in Castellón and Valencia (Spain). The most requested practices by clients are penetration and oral sex, although there are others such as masturbation, kissing, caresses or company. There are some behaviors that MSW refuse to carry out, particularly practicing sex without condom, for fear of infection. Clients are mostly men, aged between 30 and 70 years, with a medium-high socioeconomic level. The possibility of HIV infection is very important on the professional activity of the MSW, so they refuse to engage in sexual practices with their clients which may pose a risk of infection. Knowing the different characteristics of sex work engaged by men will provide us the main information in order  to adapt  prevention  and intervention  programs for  HIV  and other  STIs to  their  social and psychological  reality.

 

Keywords: male sex workers, clients, sexual behavior, social and psychological reality, HIV.

 

 

 


1.  Introducción

 

En la literatura científica, y de una manera especial en España, encontramos una carencia de investigación sobre los Trabajadores Masculinos del Sexo (TMS) (Lorway, RezaPaul y Pasha, 2009; Parker, 2006). La mayoría de las investigaciones realizadas sobre el trabajo sexual se han centrado en el ejercido en calle y en mujeres, olvidando otros colectivos como el de los hombres o las personas transexuales y otros espacios de intercambio sexual comercial (pisos, saunas, internet, etc.) (Parker, 2006; Weitzer, 2005).

 

La mayoría de estudios que se han realizado sobre los TMS se han ocupado de aspectos relacionados con la infección por VIH en hombres que ofertan sus servicios en espacios públicos como la calle, y más concretamente en el uso del preservativo con las personas usuarias de sus servicios. De esta manera se pasan por alto múltiples aspectos relacionados con el ejercicio de esta actividad, impidiéndonos ser conscientes de la gran heterogeneidad que caracteriza al colectivo de TMS. No obstante, dicha heterogeneidad ya fue puesta de manifiesto en el primer gran estudio llevado a cabo con trabajadores masculinos del sexo realizado por West y de Villiers  (1993).

 

Esta conclusión también la observamos en las dos principales investigaciones realizadas en España, profundizando en diferentes aspectos. En la primera de ellas, realizada  por  nuestro  equipo  (Ballester  y  Gil, 1996), participaron 20 TMS de la ciudad de Valencia que ofertaban sus servicios en anuncios de contactos de prensa escrita y ejercían en su propia casa. En este estudio se indagó en aspectos tales como la historia sexual de los TMS, la conciencia como trabajador sexual, las relaciones con parejas no comerciales, las prácticas sexuales más habituales con las personas usuarias de sus servicios, el uso del preservativo en las relaciones sexuales profesionales y personales, etc.

 

La segunda investigación, realizada en Madrid por Zaro, Peláez y Chacón (2007), contó con TMS que ejercían en diferentes espacios (calle, pisos gestionados por terceras personas, saunas, etc.). Se analizó no sólo el uso del preservativo con los clientes, sino también otros aspectos relacionados con la infección por VIH como la realización de las pruebas de anticuerpos o factores del trabajo sexual como la inmigración. Los resultados muestran la existencia de una amplia multiculturalidad en el colectivo de TMS que ejerce en España, lo cual, como indican otros estudios (Belza et al., 2001; SPNS, 2005), puede estar influyendo en el modo de vivenciar el intercambio sexual comercial.

 

Por otro lado, la mayoría de las personas usuarias de los servicios sexuales de los TMS son hombres (Ballester y Gil, 1996; Brongersma, 1990; West y de Villiers, 1993) y el consumo de  sustancias,  principalmente drogas no inyectadas, es frecuente entre los hombres que ejercen el trabajo sexual (Ballester  y  Gil,  1996;  Minichiello  et  al.,


 

 


2002; Minichiello, Mariño, Khan y Browne, 2003; Parry et al., 2009; West y de Villiers, 1993). Por otra parte, la infección por VIH tiene una elevada incidencia en el colectivo de hombres que tienen sexo con otros hombres y trabajadores sexuales (ONUSIDA, 2007).

 

Es preciso, por tanto, conocer el alcance de estos problemas en el colectivo de TMS para poder desarrollar estrategias de prevención de infecciones ajustadas a sus necesidades y características así como el acceso a recursos socio-sanitarios, pero también para promover el disfrute de la salud y, en especial, de su salud sexual. Por ello, con esta investigación nos proponemos profundizar en el conocimiento de la realidad del colectivo de trabajadores sexuales, indagando cuáles son las prácticas más demandadas por las personas que contratan sus servicios y cuáles, en cambio, las que se niegan a realizar con sus clientes.

 

 

2.  Objetivo

 

El objetivo del presente estudio es explorar diferentes aspectos de la actividad profesional del colectivo de trabajadores masculinos del sexo que ejercen en las ciudades de Castellón y Valencia (España), principalmente las características de sus clientes, los servicios más demandados por las personas usuarias y los motivos que argumentan para negarse a practicar ciertas conductas con sus clientes.

 

 

3.  Método

 

3.1.  Participantes

 

Los participantes de esta investigación fueron 31 trabajadores masculinos del sexo que ofertaban sus servicios en pisos gestionados por una tercera persona. Se realizaron 28 entrevistas en la ciudad de Valencia y 3 en Castellón. La edad media de los participantes fue de 24.8 años (DT=4.18). La mayoría de los entrevistados eran inmigrantes (90.3%). de los cuales más de la mitad procedían de Brasil (54.8%). El 16%venían de otros países Latinoamericanos (Paraguay (6.5%), Nicaragua (3.2%), Venezuela (3.2%) y Cuba (3.2%)) y el resto proceden de otros países europeos siendo un 9.7% de Portugal y un 3.2% de Bulgaria. Es importante destacar que el 25% de estos trabajadores inmigrantes ya se dedicaba al trabajo sexual en su país de origen. Menos de un 10% de los entrevistados eran españoles.

 

El nivel de estudios era medio-bajo. El 46.1% tenían estudios de secundaria, el 15.4% básicos y el 7.7% no tenía estudios. No obstante, un 30.8% de los que contestaron esta pregunta tenían estudios universitarios completos o inacabados.

 

Por lo que respecta a las creencias religiosas, casi la mitad de los participantes (46.2%) se consideraban católicos no practicantes, un 23.1% ateos o agnósticos y un 15.4% creyentes no practicantes en otras religiones. Los menores porcentajes fueron para los practicantes tanto católicos ( 7.7%) como no católicos (7.7%).

 

En cuanto a la orientación sexual, la mayoría de los TMS se definían como homosexuales (63.3%). Sin embargo, un amplio porcentaje de los participantes dijo sentirse bisexual (20%) y un 16.7% heterosexual.

 

3.2.  Instrumento

 

El instrumento de evaluación utilizado fue la

«Entrevista Semiestructurada para Trabajadores Masculinos del Sexo» de Ballester, Gil, Salmerón y Albiach (2009) que consta 82 preguntas que se agrupan en siete bloques.

 

* Datos sociodemográficos: edad, país de origen, ocupaciones, estudios, pareja, hijos, etc.

 


* Historia sexual: recoge información sobre los primeros encuentros sexuales personales de los TMS así como otros aspectos relacionados con su sexualidad tales como fantasías sexuales, abusos sexuales u orientación sexual.

 

* Aspectos sobre el trabajo sexual: datos referentes a la edad de comienzo en el trabajo sexual,  motivaciones  para  dedicarse a esta actividad, percepciones y riesgos sobre el trabajo sexual, características de los clientes y servicios más frecuentes con las personas usuarias.

 

* Estado de salud: el grado en que se cuidan y en qué consiste dicho cuidado, autovaloración de su estado de salud, información sobre ITS.

 

* Consumo de drogas: consumo de sustancias en el momento actual y pasado y problemas relacionados con dicho consumo.

 

* VIH/Sida: uso del preservativo en su vida profesional y  personal,  información prácticas sexuales de riesgo, actitudes y percepción de riesgo y temor ante la infección así como estado serológico y actitudes ante la realización de las pruebas de detección de anticuerpos.

 

* Bienestar general: grado de satisfacción con su situación profesional y con su vida en general.

 

En el presente estudio se presentan los resultados que hacen referencia a algunos apartados del bloque de datos sociodemográficos y otros del bloque de aspectos sobre el trabajo sexual.

 

3.3.  Procedimiento

 

Las entrevistas se realizaron entre los meses de enero y junio de 2009 en pisos gestionados por terceras personas. Se contactó con tres pisos en Valencia, donde se realizaron 28


entrevistas, y con uno en Castellón. Esto nos da una idea del volumen de trabajo sexual ejercido por en hombres en cada una de estas ciudades. Hemos cubierto  la  totalidad  de pisos de estas características existentes en ambas ciudades en el periodo en el que se llevaron a cabo las entrevistas.  Los  contactos con los pisos de la ciudad de Valencia se realizaron con la colaboración del Col.lectiu Lambda de Valencia, colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, que lleva a cabo un programa de prevención de VIH con hombres que ejercen el trabajo sexual.

 

Cabe señalar que para evitar el efecto «cara quemada» los TMS permanecían unos 21 días en un piso gestionado por un encargado y, al cabo de este tiempo, se trasladaban de piso y de ciudad de manera que pudieran presentarse como «noveda en cada una de las ciudades por las que pasaban y llamaran así la atención de las personas usuarias. En este  sentido,  aunque  los  participantes  son 31 trabajadores sexuales, hemos abarcado prácticamente el 100% de la población de hombres que ejercen el trabajo sexual en pisos organizados en un momento determinado.

 

Cada entrevista tuvo una duración aproximada de una hora en la que participaba únicamente el investigador y un trabajador sexual. Las entrevistas se realizaban en una de las habitaciones de los pisos donde ofertaban sus servicios, de manera que se facilitaba la intimidad necesaria. El objetivo de la investigación se explicó tanto a cada uno de los TMS entrevistados como a todos los encargados de los pisos. Se garantizaba la confidencialidad y el anonimato a cada participante a través de un consentimiento informado escrito. Éste se realizó con el nombre de pila de cada trabajador sexual puesto que la mayoría de ellos eran inmigrantes en situación irregular en nuestro país. Al finalizar la entrevista se le daba al TMS un incentivo económico que facilitaba su motivación y su colaboración en nuestro estudio.

 

 

Tabla 1. Características de los clientes

 

 

Respuesta

%

 

 

 

N.º de clientes hombres diarios

 

x= 3.55 D.T.= 2.08

1

6.9%

2

34.5%

3

17.2%

4

17.2%

5

6.9%

6

6.9%

6.9%

7

10

3.4%

 

N.º clientas mujeres diarias

0-1

14.3%

1

78.6%

3

7.1%

 

 

 

 

 

N.º clientes fijos hombres

 

x= 4.1 D.T.= 6.04

0

23.3%

20%

1

2

10%

3

13.3%

4

6.7%